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Auditoría Ciudadana

Aeropuerto en default

Héctor A. Romero Fierro

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Las cuentas alegres y equívocas del Presidente Manuel Andrés MALO y su equipo de genios en materia aeronáutica, como aquel que señaló que “los aviones no chocan, se repelen”, están haciendo crisis en el tema de la cancelación de Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México NAIM, ya que estos, nunca asesoraron al Presidente, en relación a las contingencias jurídicas que la cancelación de ese proyecto generaría con los tenedores de bonos del Fideicomiso de Garantía mediante el cual se garantizó esa emisión para su construcción, ya que se les olvidó, un pequeño detalle, como en todos los contratos, incluso de adhesión, leer la famosa “letra pequeña” que siempre causa problemas.

De acuerdo al texto de la emisión se considera “Causa de Aceleración Obligatoria por Cancelación la existencia de cualquier acto administrativo a cargo de la Administración Pública Federal en México que tenga por consecuencia la cancelación definitiva o suspensión indefinida de la construcción del Nuevo Aeropuerto”, luego entonces, la causal de vencimiento anticipado se generó desde el momento en que, el Presidente de la República, en un evento oficial, que consta en el Diario de los Debates del Congreso de la Unión, señaló en su discurso de toma de posesión, la cancelación del proyecto citado, el cual sin lugar a dudas es precisamente un “acto administrativo”, luego entonces, desde ese momento, los bonos se deben considerar vencidos anticipadamente, lo anterior de acuerdo al principio de “buena fe” aplicable al derecho de New York, que es donde se dirimirá el juicio derivado de las demandas de los tenedores de bonos, ya que ahí fueron colocados. Además fue ridículo pensar que los tenedores aceptarían una propuesta de re compra por debajo de lo que desembolsaron por ellos, y aceptar además “eliminar “ciertas obligaciones” y “eventos de incumplimiento relacionados”. Los negociadores mexicanos creen que están tratando con niños cuando los tenedores son verdaderos tiburones. Recordemos que se colocaron seis mil millones de dólares en cuatro series: tres de mil millones de dólares que se deberían pagar en, 2026, 2028 y 2046; la tercera de 3 mil millones que vencería en 2047, y que ahora se hacen exigibles. El bono señala: “En algunas circunstancias señaladas en los Convenios de Emisión, incluyendo la pérdida por el Desarrollador Existente de la Concesión del Aeropuerto Existente o, a partir de y después del inicio de las operaciones comerciales del Nuevo Aeropuerto, la pérdida por parte del Nuevo Desarrollador de la Concesión del Nuevo Aeropuerto…, estaremos obligados a amortizar las Notas a un precio igual al 100% de su monto de principal, más los intereses devengados y no pagados.”

La principal fuente de ingresos generados por el Aeropuerto existente es el cobro de la TUA. La TUA es la tarifa a cargo de los pasajeros salientes por el uso de las instalaciones y servicios del edificio terminal de cada uno de los aeropuertos. La TUA Nacional e Internacional está expresada en Dólares y mensualmente se ajusta. Los ingresos de AICM se encuentran estrechamente vinculados al volumen de tráfico de pasajeros, operaciones de carga y al número de Movimientos de tráfico aéreo en el Aeropuerto Existente. Si la garantía de los ingresos futuros vía fideicomiso es el TUA, ¿entonces de donde se va a pagar, la obra de Santa Lucia? ¿Cuantas aerolíneas abandonaran como destino la Ciudad de México?

Está equivocada decisión solo beneficia los aeropuertos de otros destinos turísticos en México, tales como como Cancún y Puerto Vallarta, así como otros centros regionales en México, como Monterrey y Guadalajara, inclusive cuando uno vuele a otros países será más conveniente hacerlo por New York o Houston. (Y al parecer más barato).

Los ingresos resultantes del cobro de la TUA, son cobrados por las aerolíneas que operan en el Aeropuerto actual, y depositados en el “Fideicomiso de Garantía TUA” para fondear los pagos de principal e intereses bajo esta estructura de financiamiento. El Nuevo Aeropuerto tendría una capacidad inicial de aproximadamente 55 millones de pasajeros anuales durante su fase inicial de operaciones, y aumentaría progresivamente hasta alcanzar 140.5 millones de pasajeros anuales para el año 2070, cifra que no se alcanzara nunca con el aeropuerto de Santa Lucía.

La pérdida en la confianza en el país, el aumento de la tasa de interés sobre la deuda externa y eterna, el pago de dichos bonos y sus penalidades, reducirá los ingresos del gobierno federal, impidiendo construir al menos una o varias de sus refinerías. ¿Por qué no reconocer que es un grave error que le costará demasiado al país y dejar lo continúe a la Iniciativa Privada?

Felicitaciones a Enrique Alfaro y su equipo.

hromero@correduria58.com

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