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Sábado , 20.10.2018 / 21:50 Hoy

Sentido contrario

El rock de la tercera edad

Héctor Rivera

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Los Rolling Stones andan por el mundo cargando 61 contenedores con 500 toneladas de equipaje, incluidos sus instrumentos musicales, sus equipos de audio, video e iluminación y escenografía. También cargan con el teleprompter que le recuerda la letra de las canciones a Mick Jagger arriba del escenario.

Se dice que un geriatra los acompaña siempre. Es posible que lleve a la mano un mínimo quirófano portátil y un desfibrilador. Después de los 70 años uno nunca sabe. El médico es la estrella del grupo, sin duda. Mantiene rodando a las piedras contra viento y marea. Su trabajo es de primera, como lo demuestra Jagger corriendo y brincoteando por el escenario a sus 72 sin fatiga aparente, aunque arrastra un poco los pies y sus piernas dejan ver una aguda pérdida de masa muscular, asociada a menudo con la senilidad o con la administración de medicamentos para atender padecimientos crónico-degenerativos, o con las dos cosas.

Pero lo importante es que los Rolling están vivos y los podemos disfrutar todavía. Ese "todavía" tan presente en el vocabulario de los médicos: todavía respira, todavía tiene pulso, todavía está lúcido. Hay que agradecerles que van contra la norma, contra las estadísticas. Todavía. En particular a Jagger, pero también a Bob Dylan, Keith Richards, Eric Clapton, Joan Báez, Ronnie Wood, Willie Nelson y otros sobrevivientes no solo de los acosos de la edad, sino también de lo que se han metido en abundancia a lo largo de su prolongada existencia. Aunque habría que reconocer que son muchos más los que han caído en el camino.

En realidad nadie se explica por qué diablos no están muertos, lo que constituye un plus en sus apariciones públicas. Tal vez sea la última, pensarán algunos. Claramente el asunto va contra la ciencia, sobre todo si se consideran los resultados de la investigación emprendida por un grupo de académicos de la Liverpool John Moores University. Estudiaron a unas mil 500 figuras destacadas en el mundo de la música y encontraron que tienden a irse de este mundo un poco más pronto que el resto de la población, en particular los solistas.

Tal vez a Mick Jagger se le despeinarían los cabellos si lo supiera. Y a sus colegas sobrevivientes también. Los investigadores confrontaron los datos de los artistas con los de quienes compartieron entre la población en general la misma edad y la misma época y consiguieron establecer, por ejemplo, que los británicos están en desventaja. Los roqueros británicos tienen una esperanza de vida de 39 años, mientras los estadunidenses viven en promedio 45 años, que viéndolo bien no es mucho decir. Hallaron también que en el caso de los solistas se duplica el riesgo de muerte prematura en comparación con los integrantes de un grupo. Pero los estadunidenses caen más en número de muertes trágicas, en una proporción de uno a cinco respecto a los músicos británicos.

Los investigadores consideraron en su trabajo los factores que todo el mundo conoce como determinantes en la vida cotidiana de los roqueros y en su muerte agitada y prematura: el consumo de alcohol, tabaco, fármacos diversos y múltiples sustancias adictivas, así como las desveladas, los viajes frecuentes, el estrés que produce el desempeño profesional frente a las multitudes, la mala alimentación. Y la soledad: no es lo mismo llevar ese tren de vida en solitario que en un grupo, donde la solidaridad, la compañía y el afecto entre los compañeros hacen más soportables las embestidas de la mala vida. Pero el estudio puso al descubierto también un elemento trágico nunca considerado más allá de las anécdotas y que hermana a todos los roqueros: quienes han salido de mala manera de la vida a partir de una conducta arriesgada o por el consumo excesivo de drogas, han tenido a menudo una infancia difícil, con abusos sexuales, violencia física, un pariente cercano en prisión o un padre toxicómano.

Pero no solo los investigadores de la Liverpool John Moores University tienen la mirada puesta en la vida y muerte de los roqueros. En realidad los músicos y cantantes son sujetos de estudio más de lo que pensamos. Aunque sus resultados sean contradictorios. Una publicación científica británica, QJM: An International Journal of Medicine, publicó hace un par de años los hallazgos de un grupo de investigadores australianos que trabajaron sobre un millar de obituarios publicados en The New York Times entre 2009 y 2011, para descubrir que los actores, músicos, cantantes, y también los deportistas, tienen un promedio de vida de 77 años. De manera que, desde su punto de vista, todavía tenemos Rolling Stones para rato. Que así sea.

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