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Viernes , 14.12.2018 / 14:13 Hoy

Sentido contrario

Amores sangrientos

Héctor Rivera

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¿Cuánto cuesta en Lituania en términos legales un crimen pasional? Apenas entre uno y cinco años de cárcel. Realmente sale barato matar a una pareja. Un poco más barato de lo que cuesta un asesinato común y corriente: entre cinco y 15 años. A Bertrand Cantat le dieron ocho años por matar a golpes a su compañera. Cumplió apenas tres años tras las rejas. Como en las malas películas, en cuanto salió de la cárcel ya estaba volando en el primer avión para encontrarse en Burdeos con su viejo amor, la húngara Cristina Rady. Seis años después, Cristina pendía en su casa de una cuerda, mientras su hijo la veía morir en una escena brutal. Bertrand dormía a pierna suelta en la habitación contigua.

Cantat anda ahora por los 54. Alto y greñudo, es hijo de un oficial de la Marina francesa. Cantante, guitarrista, letrista, cantautor y poeta, fue en los años 90 una figura destacada en el mundillo del espectáculo al frente de su grupo Noir Désir, fundado en Burdeos en 1985. Brilló como una estrella, grabó discos y cantó por todas partes con mucho éxito. Después de 30 años de afortunada vida artística, que incluyó algunas visitas a México, el grupo desapareció en 2010. Para entonces, la mujer de Cantat ya estaba bajo tierra.

La historia del guitarrista de Noir Désir es un nudo de verdades a medias, de mentiras lastimosas, de ríos de alcohol y de drogas a puños. En el fondo de ese río de hipocresías yacen los cadáveres de dos mujeres, una más inocente que la otra. Las dos amaron a Cantat y pagaron con su vida su apasionada entrega. Suena muy cursi, pero así es.

El cantante estaba casado desde 1997 con Christina Rady. Tuvo dos hijos con ella, la segunda nacida en 2003. Se habían conocido en el curso de un festival de música en Budapest. Fue un flechazo de esos que sacan sangre. No obstante, ambos se hicieron un juramento: si durante su matrimonio conocían a alguien que les moviera el piso, las cosas terminaban. Tras nueve años de matrimonio y dos hijos las cosas parecían a prueba de desastres, pero justo cinco días después del nacimiento de su hija el cantante conoció a Marie Trintignant. Eran los primeros días de julio de 2002. El tenía 38 y ella 40. Hija del actor Jean-Louis Trintignant, que cobró celebridad a partir de su actuación en la exitosa cinta de Claude Lelouch Un hombre y una mujer, Marie vivía un matrimonio de ocho años con el realizador Samuel Benchetrit, con quien tenía un hijo.

Atrapados por una suerte de amor loco, Marie y Bertrand lo dejaron todo, hogar conyugal, hijos y parejas, y se fueron a vivir juntos en París. Pero la flama del amor seguía ardiendo en el corazón de la húngara. Pagaría por ello.

Al año siguiente, Marie viaja a Lituania, convocada por su madre, Nadine Trintignant, para participar como actriz protagónica en la película para televisión Colette, une femme libre, que dirige allá. Bertrand se resiste a dejarla ir sola, de manera que hace maletas y la acompaña.

Hasta ahora nadie ha hablado de lo que sucedía en la vida cotidiana de la pareja en París. Si hubo gritos, golpes, celos, jaloneos, moretones. Tampoco se sabe con exactitud lo que sucedía en el cuarto de hotel que compartían en Lituania. Se sabe solamente que Bertrand sacó a Marie de la fiesta en la que el equipo de filmación celebraba el final del rodaje. Con chantajes y jaloneos le hizo saber que quería estar a solas con ella después de esperarla todo el día. Le pidió que lo acompañara a ver a Andreus Leliuga, uno de los técnicos lituanos que habían trabajado en la filmación de la película.

Leliuga vio como Cantat golpeaba a la Marie por nada. Luego el cantante habría de confesar que en la habitación del hotel le asestó más tarde dos o tres bofetadas. Era el principio del fin para la bella actriz. Unas horas más tarde la encontrarían agonizante, “con explosión de los huesos de la nariz por aplastamiento y lesiones cerebrales debidas a sacudidas múltiples y violentas”, como se hacía constar en el acta de la autopsia.

Cantat pagaría su crimen con una corta pena de prisión. Emigró luego a Burdeos para vivir de nuevo con su viejo amor, la madre de sus dos hijos. Entre separaciones y reencuentros, gritos y jaloneos, la pareja vio pasar el tiempo. Ella nunca quiso denunciar su conducta violenta. Hasta que en enero de 2010 decidió colgarse.

Poco más de ocho años después, la abogada Yael Mellul ha pedido que el expediente sea abierto de nuevo. Sospecha que Cantat llevó a la muerte a Christina Rady. Sin duda puede probarlo.

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