• Regístrate
Estás leyendo: Viraje necesario
Comparte esta noticia
Domingo , 09.12.2018 / 21:11 Hoy

Economía empática

Viraje necesario

Héctor Farina Ojeda

Publicidad
Publicidad

Cuando uno no sabe a dónde ir, todos los vientos son desfavorables. Esto lo dijo el filósofo Séneca y se ajusta a la necesidad de repensar hacia dónde mover el timón económico en tiempos de incertidumbre, de guerras comerciales, de amenazas externas y de grandes carencias internas que no se han podido minimizar pese a promesas, estrategias y planes. De frente a una nueva administración, los retos de la injusticia, la inseguridad, la corrupción, la pobreza y la desigualdad son añejos y complicados, aunque la necesidad les pone rostro de urgencia. No se pueden postergar las medidas, así como resta ver qué tan eficientes y constantes se manifiestan para revertir décadas de atraso.

En este sentido, una de las primeras referencias que nos permitirán saber hacia dónde se apunta en materia económica es la inversión: la educación, la salud, la seguridad, la infraestructura, la ciencia y la tecnología, y otros sectores requieren de un nuevo impulso. Tanto la pobreza, la desigualdad, la competitividad y la productividad tienen un enorme talón de Aquiles en la educación, cuya mala calidad representa quizás el más grande obstáculo para cualquier despegue económico. Con los actuales niveles educativos, ni la economía ni la política ni la justicia mejorarán. Hay que dar un gran viraje en ese campo.

La pobreza y la desigualdad, dos males endémicos que van de la mano, requieren soluciones de fondo y no parches coyunturales: esto implica que cualquier estrategia deberá pensarse para el mediano y largo plazo, con inversiones y esfuerzos que no será fácil convertir en resultados permanentes. Cuando veamos las inversiones y notemos que sus resultados están pensados para la siguiente generación y no para la siguiente elección, entonces podremos pensar en que el viraje apunta a un destino distinto y no sólo se trata de un golpe de timón que impresiona pero que no cambia.

Los presupuestos: ahí debemos mirar para conocer la hoja de ruta, para saber qué será prioridad y a qué se apostará, así como ahí podemos descubrir los olvidos, las negligencias y los conformismos. Basta con la referencia de la ciencia y la tecnología para comprender resultados: con una inversión de apenas 0.5 por ciento del PIB, difícilmente podemos esperar posicionarnos en la economía del conocimiento o lograr resultados importantes en la innovación. Mientras países desarrollados invierten 4 o 5 por ciento del PIB y se posicionan a la vanguardia en invenciones, patentes o innovaciones industriales, será iluso esperar lo mismo sin hacer un esfuerzo similar.

Los grandes cambios, si es que realmente se buscan, comenzarán en el interés que se manifieste mediante las inversiones y los presupuestos. Y no sólo es una cuestión de recursos públicos sino que el acompañamiento de la iniciativa privada será fundamental: además de dar el ejemplo con las buenas inversiones, habrá que encontrar los consensos que permitan incentivar lo que genera desarrollo y equidad. Invertir bien y gastar mejor. La gente lo espera y lo necesita.

@hfarinaojeda

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.