• Regístrate
Estás leyendo: Mirar a sectores necesitados
Comparte esta noticia

Economía empática

Mirar a sectores necesitados

Héctor Farina Ojeda

Publicidad
Publicidad

La perspectiva económica, tras la victoria de Andrés Manuel López Obrador, tiene un matiz altamente interesante: las propuestas apuntan a segmentos necesitados de la población, como los pobres, los trabajadores, los jóvenes y los adultos mayores, entre otros. Además de la estabilidad macroeconómica, el equilibrio fiscal y los grandes acuerdos comerciales, sobresale el fortalecimiento interno como uno de los puntos importantes por atender. Esto nos habla de la necesidad de mejorar la calidad de los empleos, de inversiones productivas y sobre todo de estrategias para iniciar un cambio radical en cuanto al acceso a las oportunidades laborales y la riqueza.

En un país con una profunda desigualdad, con más de 50 millones de pobres, con 32 millones de personas con rezago educativo, con salarios muy bajos y con una exacerbada concentración de la riqueza en pocas manos, la mirada social es demasiado importante para la recuperación de sectores olvidados y excluidos de la bonanza económica. El escaso crecimiento, los empleos malos e insuficientes y la pérdida permanente de poder adquisitivo han creado una bomba de tiempo, con millones de carencias desbordadas, con más de 9 millones de personas con pobreza alimentaria y con un nivel de precariedad que alcanza lo laboral, la salud, la educación, la vivienda, la seguridad y otros aspectos de la vida.

Un paso fundamental es la construcción del presupuesto 2019: esa será la primera referencia de que las ideas, promesas y discursos caminan hacia la realidad. Habrá que mirar con mucha atención las posibilidades reales y los márgenes de maniobra de acuerdo a lo que se establezca en el presupuesto, ya que la tarea de dinamizar la economía interna y restablecer décadas de empobrecimiento no sólo será titánica sino que debe ser minuciosa y constante. Se habló mucho de inversiones productivas que detonen el empleo y el ingreso, ahora nos toca analizar la transformación de los discursos en hechos, y eso implica ver cómo planifican el gasto público y finalmente cómo lo ejecutan.

Una de las grandes dudas que giran en torno a las propuestas del nuevo gobierno es cómo se financiarán los proyectos y se cumplirán las promesas, es decir de dónde saldrá el dinero para las pensiones, las becas, las refinerías, los programas sociales, etc. Si bien una disminución de la corrupción siempre es beneficiosa en términos financieros, la naturaleza del ahorro sigue siendo incierta, pues es imposible calcular cuánto se recuperará y para qué fines bastarán los fondos. También falta ver la forma de apoyar a los sectores necesitados: el debate gira entre el asistencialismo o la proyección a largo plazo.

El giro del discurso económico es una esperanza para muchos sectores. En Brasil les fue bien cuando la clase media recuperó poder adquisitivo, aunque la corrupción hizo de las suyas y acabó mal. Más allá de que hay grandes desigualdades e injusticias sociales por atender, hay que exigir hechos concretos: presupuestos claros y una planificación a mediano y largo plazo.

@hfarinaojeda


Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.