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Viernes , 21.09.2018 / 13:15 Hoy

Los verdaderos retos

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El cierre de 2017, marcado por la incertidumbre, por una inflación que triplica a un crecimiento raquítico, por las advertencias de un incremento de la pobreza y por la insuficiencia en la cantidad y en la calidad de los empleos, no es la mejor antesala para esperar un mejor año. En 2018 no sólo nos enfrentaremos a los mismos retos sino que las condiciones de inseguridad, imprevisibilidad e incertidumbre por las renegociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), por los efectos de la reforma fiscal en Estados Unidos y por las elecciones en México serán un fuerte condicionante para cualquier cambio importante.

Luego de un año en el que los precios subieron más de lo previsto, impulsados por un ajuste en el precio de los combustibles, nos adentramos en 2018 con un problema agudizado de pérdida del poder adquisitivo de la gente, lo cual se traducirá en más pobreza y, por lo tanto, fragilidad interna. No hay buenos augurios en cuanto a los precios ni en cuanto a mejoría de los ingresos. Los empleos siguen careciendo de la calidad suficiente para pagar buenos salarios, en tanto el crecimiento económico será limitado y concentrado, sin llegar a todas las capas sociales.

Detrás de los retos de los grandes números y los grandes acuerdos, un desafío de fondo es la internalización de la riqueza, es decir que los ingresos derivados de las inversiones, los acuerdos comerciales, la radicación de empresas y la generación de empleos se distribuyan en forma más horizontal y que lleguen a sectores olvidados por la macroeconomía: las comunidades en situación de pobreza, los pueblos sin escuelas ni hospitales, los jóvenes sin acceso a la educación o sin condiciones para un primer empleo digno. Hay un divorcio entre la generación de riqueza y la gente, con una concentración perversa en pocas manos, pocos corporativos y pocos sectores.

Los verdaderos desafíos van más allá de un acuerdo, una estabilidad de precios, el pago de la deuda pública o la fortaleza del peso frente al dólar: no son los números grandes sino sus resultados en los grupos pequeños los que se necesitan. Que los créditos y las inversiones sean una oportunidad para la microempresa familiar y no sólo para las estadísticas; que los empleos signifiquen ingresos que mejoren las condiciones de vida de la gente y que las estrategias de crecimiento apunten a revertir el rezago antes que a fomentar una mayor desigualdad.

No será un año fácil porque a lo sumo se espera que se logre la estabilidad…lo cual ya parece una contradicción, como si el objetivo fuese una crisis estable o un estancamiento en la precariedad. Lo cierto es que no se puede continuar detrás de grandes números que no benefician más que a pocos. Me gustaría ver qué ideas o planes tienen los que aspiran al gobierno, así como ver qué compromisos asumirán los empresarios para revertir una situación insostenible. Necesitamos acciones que sirvan para la gente, para mejorar la calidad de vida y para construir esperanzas en espacios desesperanzados.

@hfarinaojeda

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