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Domingo , 21.10.2018 / 07:44 Hoy

Economía empática

Lo que la inflación se puede llevar

Héctor Farina Ojeda

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El mejoramiento de las proyecciones económicas para este año, debido al buen crecimiento registrado en el primer trimestre, tropieza con un riesgo cada vez mayor: la inflación llegó a 6.17 por ciento en la primera quincena de mayo, lo que representa el nivel más alto de los últimos 16 años. Por un lado, los analistas del sector privado y el gobierno han mejorado su expectativa sobre los resultados esperados para la economía mexicana -que crecería entre 1.5 y 2.5 por ciento en 2017-, pero por el otro lado el fantasma de la suba de los precios puede dañar todos los buenos indicadores y terminar ahondando la ya prolongada crisis que padecen millones de familias.

El encarecimiento general de los productos y servicios no es una buena noticia, sobre todo por las condiciones de pobreza que afectan a prácticamente uno de cada dos mexicanos. La suba de la gasolina y su efecto dominó en los productos de consumo básico, la precariedad de los empleos y los salarios, así como la larga pérdida del poder adquisitivo, han profundizado la dificultad para que las familias puedan financiar sus necesidades urgentes de alimentación, salud y educación. Toda suba de precios, todo encarecimiento del costo de vida, es un duro golpe para los que sobreviven con ingresos bajos y grandes necesidades.

Y en este sentido, una muestra de la fragilidad de la recuperación anunciada en el primer trimestre es que uno de los factores para que se logre el repunte de 2.8 por ciento en el Producto Interno Bruto (PIB) fue el consumo privado, lo que compran los mexicanos. Ese mismo consumo está en entredicho ante la escalada de precios: en una población empobrecida a la que le cuesta conseguir buenos empleos y buenos ingresos, es imposible mantener un nivel de consumo cuando todo cuesta más caro. La inflación puede llevarse el impulso del consumo privado, puede profundizar la pobreza e incrementar la desigualdad.

Detrás de lo caro, el gran problema a resolver sigue siendo la pérdida del poder adquisitivo de las personas. Mientras siga el deterioro económico que impide a las familias acceder a lo básico, será muy difícil hacerle frente a cualquier nivel de inflación y más cuando el encarecimiento del costo de vida está muy por encima de los salarios y de la posibilidad de conseguir empleos seguros. Así como se perfila el año, el resultado puede ser la inflación duplique o incluso triplique a la tasa de crecimiento económico, lo que implica decir que la riqueza que se genere será insuficiente para cubrir los costos de lo caro.

Más que nunca se requiere buscar la manera de recuperar el poder adquisitivo, de apuntalar los empleos de calidad y de establecer mecanismos que permitan mejorar los salarios y el ingreso de las familias. Tanto el sector público como el privado deberían asumir que un consumidor empobrecido es lo peor que les puede pasar en este momento, por lo que para cuidar la economía de todos hay que cuidar el ingreso de las familias, mejorar los salarios y las condiciones laborales.

@hfarinaojeda

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