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Martes , 20.11.2018 / 13:16 Hoy

De empleos y habilidades

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Mientras las cifras oficiales presumen que en 2017 se generaron 801 mil empleos formales, la precariedad laboral y los bajos salarios siguen siendo un problema que impide que el hecho de conseguir un trabajo equivalga a mejorar las condiciones de vida. Para las profundas necesidades sociales, como la pobreza y la marginalidad, no bastan los números sino la calidad de los empleos, lo que debe reflejarse en mejores ingresos y en una recuperación del poder adquisitivo. Pero, como sabemos, ni la pobreza se ha reducido ni los niveles de desigualdad parecen haber acusado recibo.

En este contexto, una nota interesante sobre las habilidades que demandan los empleadores a la hora de contratar personal da cuenta de que se buscan perfiles curiosos, con buen manejo de la tecnología y que tengan capacidad de aprendizaje e inteligencia emocional, de acuerdo con datos de la Secretaría del Trabajo. En un mercado laboral cambiante, con una permanente innovación e incorporación de la tecnología, no debe sorprender que la capacidad de aprendizaje ligada al conocimiento tecnológico se constituya en un factor fundamental no sólo para contratar personal sino para impulsar proyectos. Ya no basta con aprender y saber algo: ahora hay que aprender siempre, reinventar en forma constante y ser muy creativos para ofrecer algo distinto a lo común.

En la medida en que la economía cambia hacia los sectores de servicios basados en el conocimiento aplicado, también se transforman los empleos, los conocimientos y habilidades que se requieren para nuevos desafíos. La tendencia es hacia la creatividad, la innovación y el aprendizaje tecnológico permanente, con lo que en forma acelerada se desvalorizan los puestos vinculados a la fuerza bruta, a habilidades mecánicas elementales y a oficios de actividades rutinarias. Por eso es que hay empleos más remunerados en la ingeniería y en los sectores más innovadores, como la industria aeroespacial, en detrimento de oficios tradicionales.

Saber de tecnología y tener la capacidad de aprender en todo momento ya no son una opción para algún trabajo, sino que son condiciones básicas para incursionar en el actual mercado laboral. Y esto representa un reto gigantesco para todo el sistema educativo -hasta ahora deficiente e incapaz de asegurar educación de calidad para todos- y también para el mercado laboral mismo: los empresarios necesitan revisar sus políticas de capacitación porque no pueden seguir dependiendo de la educación formal o esperar que los trabajadores se capaciten por su cuenta. En tiempos de competencia furibunda en el campo tecnológico, quien quiera estar a la vanguardia deberá destinar recursos, tiempos y compromiso a la formación de su propia gente.

Necesitamos revisar la relación entre la demanda del mercado laboral y la formación profesional, ya que el viejo modelo industrial de capacitar gente conforme a los empleos en las fábricas ya no sirve. Ahora se debe trabajar en el desarrollo de talentos, en la certeza de que ellos cambiarán el mercado y la calidad de los empleos.

@hfarinaojeda

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