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Economía empática

Apretar el acelerador o perder empleos

Héctor Farina Ojeda

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La advertencia sobre la pérdida de empleos debido a la automatización no es nueva pero parece que no ha sido tomada tan en serio como se debería. El reciente estudio del Banco de México titulado “La automatización en México desde una perspectiva regional” le puso cifras al impacto: 7 de cada 10 empleados probablemente serán reemplazados por robots, máquinas, algoritmos o alguna forma de inteligencia artificial en los próximos años. Como lo explica Andrés Oppenheimer en su libro “¡Sálvese quien pueda!”, el pronóstico de los expertos es que los efectos en el mercado laboral se agudicen en los próximos 10 o 15 años.

El reemplazo de la mano de obra por robots ya es muy notable en países del primer mundo, así como se percibe la transición de los empleos hacia formas más especializadas: se pierden los trabajos mecánicos y de procesos repetitivos, y se crean puestos especializados, empleos que no existían y que exigen una formación profesional que permita ajustarse con rapidez a los cambios en el mercado. Y en el caso de México hay una condición que no es nada favorable: es una economía emergente en la cual millones de empleos se encuentran en el sector manufacturero, precisamente en donde más impacto tiene la automatización.

De acuerdo al Banco de México, los empleos que corren más riesgo de ser reemplazados por la automatización son la agricultura, cría y explotación de animales, aprovechamiento forestal, pesca y caza (97.8 por ciento); los servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos (90.1 por ciento); la construcción (85.1 por ciento) y las industrias manufactureras (81.4 por ciento), principalmente. En estos sectores los empleos podrían ser reemplazados casi en su totalidad o se reducirían al mínimo. Otro dato preocupante es que 8 de cada 10 trabajadores que no cuentan con educación media se emplean en actividades con alta probabilidad de perderse debido a la tecnología.

La tentativa de solución de cómo prepararse para enfrentar la pérdida de los empleos en manos de la tecnología apunta hacia la educación, ya que las personas con un nivel de formación alto pueden migrar con cierta facilidad hacia los nuevos empleos, adecuarse a los cambios y hasta reinventar el mercado. Lo dijo Jeremy Rifkin cuando habló de que hay que desarrollar por lo menos siete habilidades para enfrentar a un mercado cambiante, lo dijo Oppenheimer, lo dijeron muchos expertos y lo acaba de decir el Banco de México: hay que invertir en el capital humano para que pueda enfrentar con éxito estos cambios.

El problema grande radica en que México tiene una educación de mala calidad, está en el último lugar de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con el peor desempeño en aprendizaje de ciencias, lectura y matemáticas, además de que cuenta con 30 millones de personas con rezago educativo. La situación es terrible: la tecnología avanza vertiginosamente mientras que la educación va para atrás. ¿Para cuándo el acelerador educativo?


@hfarinaojeda



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