• Regístrate
Estás leyendo: Ajustarse a los tiempos
Comparte esta noticia
Jueves , 16.08.2018 / 19:40 Hoy

Economía empática

Ajustarse a los tiempos

Héctor Farina Ojeda

Publicidad
Publicidad

El pronóstico para la economía global en 2018 es alentador: las mejores perspectivas de crecimiento en los últimos 7 años. Hay un repunte interesante de las inversiones y del comercio, pese al riesgo de una guerra comercial a raíz de las medidas del presidente estadounidense, Donald Trump. Con un crecimiento estimado de 3.9 por ciento a nivel global, la gran pregunta es qué tanto puede la economía mexicana ajustarse a los tiempos cambiantes y ubicarse en el flujo de la riqueza generada. ¿Tenemos condiciones para sacar provecho de coyunturas que intensifican el comercio y que promueven inversiones?

Cuando contrastamos la vertiginosidad de la economía global con la pesadez de la economía mexicana, la sensación que queda es que necesitamos más tiempo para ajustarnos a los tiempos. Si la riqueza fluye hacia la innovación y la invención tecnológica, es claro que todavía no estamos listos para seguir el tren. La generación de riqueza en México, al igual que en los países latinoamericanos, sigue siendo dependiente de pocos factores, de un solo mercado, y enclavada en rubros tradicionales. El rezago educativo no ayuda y la escasa inversión en ciencia y tecnología limita cualquier incursión exitosa en el mercado de las oportunidades cambiantes.

Llegamos tarde a la riqueza. Llegamos tarde a los cambios y mucho más tarde a las innovaciones. Y lo peor de todo no es la lentitud sino la inamovilidad que ello significa para revertir la pobreza, la desigualdad y la precariedad. Mientras Corea del Sur, Singapur, Israel o Taiwán han logrado estar a la vanguardia en innovación tecnológica y se han llevado buena parte de la riqueza generada en beneficio de su gente, nuestra realidad es la de llegar tarde y ver desde lejos cómo los que saben mejoran su condición de vida, en tanto los que siguen dependiendo de materias primas se quedan cada vez más distantes de lograr beneficios suficientes para todos.

Ha habido muchas oportunidades de crecimiento en las últimas décadas. Y habrá más en estos tiempos cambiantes en los que una buena idea, una buena invención o una estrategia correcta pueden romper paradigmas y reinventar la economía. Pero no hay mucho margen de maniobra si se mantiene la dependencia del vecino y se tiene como talón de Aquiles a la mala calidad educativa. Nuestra economía basada en un sistema de privilegios y exclusiones, de amigos y compadres, de favores y corrupción no sirve para la forma de construcción de riqueza actual.

Lo que necesitamos hoy es trabajar en nuestras capacidades, en el desarrollo de las potencialidades de una población alegre y creativa pero mal educada. Con tanto ingenio para inventar desde la nada y para arreglárselas desde la precariedad, resulta un tremendo desperdicio que se pierdan generaciones debido a que no invirtieron lo suficiente en su educación, no tuvieron acceso a la escuela o no pudieron concretar una idea por falta de espacios, de apoyos o reconocimientos. Y dejemos de esperar al Estado: mejor pensemos qué hacer para adelantarnos a los tiempos.

@hfarinaojeda

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.