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Domingo , 23.09.2018 / 04:19 Hoy

Economía empática

Acelerar el crecimiento

Héctor Farina Ojeda

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Para una economía con un crecimiento estancando en la mediocridad del 2 por ciento desde hace tres décadas, la promesa de lograr un repunte que alcance el 4 por ciento promedio no es algo menor. Estamos hablando de duplicar el nivel de crecimiento en un contexto complicado a nivel internacional y ante una situación precaria a nivel interno. Pero la idea de Andrés Manuel López Obrador para el sexenio es lograr el repunte sobre la base de las inversiones públicas, inversiones productivas con apoyo del sector privado, incentivo a la educación y la descentralización de dependencias federales, entre otras medidas.

El acercamiento con los empresarios para trabajar en conjunto es una buena iniciativa, sobre todo porque da tranquilidad al mercado y porque se trata de un apoyo necesario para impulsar proyectos que fomenten el empleo, la competitividad y la mejoría de ingresos. Y en este punto, el modelo de educación dual, de trabajadores que se educan en forma simultánea al trabajo, es un paso importante para atender las necesidades de empatar a los jóvenes con el mercado laboral, así como de fomentar la capacitación del trabajador como una estrategia para la productividad, el crecimiento y la proyección hacia mejores puestos e ingresos.

En el corto plazo, la inversión productiva y el impulso de las obras públicas son detonadores del empleo y por lo tanto generan dinamismo que alcanza a diferentes sectores de la sociedad. Sin embargo, la dificultad no radica en el impulso sino en mantenerlo en el tiempo y en lograr que los beneficios se distribuyan hacia donde existe mayor necesidad: los que se encuentran bajo la línea de pobreza, los que viven en condiciones precarias y los que no han sido alcanzados por las buenas oportunidades ni por el flujo de la riqueza.

Sin embargo, las buenas intenciones se encuentran con una economía de naturaleza peculiar en la cual las recetas no funcionan de la misma manera que lo hacen en otros países. En la década pasada, la gran pregunta era por qué la economía mexicana no lograba tasas de crecimiento importantes pese a hacer bien los deberes. La respuesta no se encontró en los indicadores económicos sino en la educación: con una mala calidad educativa, es muy difícil que se aprovechen las oportunidades, que se tenga la suficiente capacidad para ajustarse a los requerimientos de un mercado globalizado y cambiante, así como de avanzar en la innovación y el emprendimiento. El problema educativo no solo continúa sino que pesa cada vez más en la era del conocimiento.

No se trata de una tarea fácil. Los gobiernos en los últimos 30 años no lo han logrado. Pero sí es una necesidad que el crecimiento no sólo llegue al 4 por ciento sino por lo menos al 5 por ciento en forma sostenida, así como se trabaje en la base social -mediante la educación- para que los sectores más postergados accedan a los buenos empleos, los buenos ingresos y la riqueza en general. Falta ver la planificación que se tiene para llegar al objetivo, aunque el camino parece el correcto.

@hfarinaojeda

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