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Miércoles , 20.06.2018 / 21:54 Hoy

Un año de Trump 1/2

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El primer año ha pasado rápido, pero a la vez, paradójicamente, parece como si hubiera sido un siglo. Son demasiados los temas, frases insultantes, acciones infames, cambios en el estilo presidencial, pleitos nacionales e internacionales, la investigación del FBI, los despidos en el Gabinete, y desde luego los tuits. La pregunta es: ¿está el mundo mejor, peor o igual, debido a Trump, que hace un año?

Es difícil concluir algo en lo económico, porque son temas que vienen con la herencia de épocas anteriores. Pero sí podemos hacer una valoración en torno a la comunicación política, porque en gran medida se basa en símbolos, mensajes, y talante, más que en acciones o programas. Ahí podríamos decir sin temor a equivocarnos, que el mundo está peor hoy que hace un año. Y la comunicación política importa mucho, porque es uno de los cimientos sobre las que se puede construir una mejor sociedad, y una democracia funcional, y en el plano internacional sirve para forjar lazos de paz duradera.

A juzgar por la “estrategia” de comunicación de Trump, que se ha basado en la división y el encono, podemos asegurar que las posibilidades de romper armonías, tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo, aumentan exponencialmente: la prohibición de viajes para algunos países, la tardanza en condenar la marcha supremacista de Charlottesville, la satanización de los medios de comunicación, los pleitos con “Chuck y Nancy”, líderes de la oposición, la salida de Estados Unidos de acuerdos internacionales, las negociaciones de TLCAN con amenazas de retiro, el famoso muro fronterizo, y recientemente la referencia de Trump sobre países africanos y centroamericanos como “países de mierda”. Todo eso divide, retrasa los procesos de paz, genera odio en la población, y es por tanto muy riesgoso.

APUNTE SPIRITUALIS. Pero la razón de que el mundo esté peor, en el rubro de la comunicación, no es tanto por los “qué” sino por los “cómo”. El problema está en el tono de Trump, en su desfachatez para decir las cosas, sin respeto y sobre todo con el ánimo claro de darles por su lado a una minoría, a costa de mayorías que sí sufren consecuencias directas de sus dichos.

hectordiego@gmail.com

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