• Regístrate
Estás leyendo: Solidaridad internacional
Comparte esta noticia
Sábado , 23.06.2018 / 05:24 Hoy

Columna de Héctor Diego Medina Basave

Solidaridad internacional

Héctor Diego Medina Basave

Publicidad
Publicidad

Ante la tragedia de los sismos en el centro y sur del país se pone de manifiesto, como sucede siempre en estos casos, la actitud de empatía de muchos líderes y ciudadanos en el mundo, expresando unión, deseando fuerza, y sobre todo ayudando con hechos a nuestro país, así como también nos ha tocado a nosotros hacerlo cuando la desgracia sucede en otra parte del mundo.

Lo más importante es, desde luego, el envío de ayuda económica, artículos de primera necesidad, y de personas especializadas en rescate y otras tareas de auxilio técnico. Pero también las muestras de apoyo que vemos en las redes sociales aportan algo y no son poca cosa, porque ayudan en el ánimo, que mucho se necesita, en un momento tan triste para México. El rescate y la reconstrucción en la Ciudad de México, y en los estados de Puebla, Morelos, Chiapas y Oaxaca (y otras zonas del centro y sur del país) requiere de mucho ánimo y unidad de todos los mexicanos, con lo cual el empuje que dan los mensajes internacionales hace sentir, aunque sea, un poco mejor, y nos recuerda que no estamos solos, que somos parte de la humanidad, y que como tal, las etiquetas de nacionalidades pasan a un distante segundo plano.

Ya se hará una evaluación muy detallada de todos los actores y factores de esta terrible contingencia, pero por lo pronto podemos decir que dentro de la tristeza y la frustración que han generado los sismos, la mayoría de los seres humanos en México y en el mundo, tienen aunque sea en el fondo, un buen corazón.

APUNTE SPIRITUALIS. Son momentos de tragedia como estos, los que nos fuerzan a reflexionar sobre las cosas más importantes de la vida. Ponen en su justa dimensión a todas las nimiedades políticas, electorales, las barreras étnicas, los problemitas de nuestra pequeña burbuja cotidiana, los odios, rencores, enemistades y a nuestro siempre presente ego que no nos genera otra cosa que ansiedad o depresión. Es en estos tiempos cuando la vida nos recuerda, de forma abrupta y cruel, lo frágiles que somos y lo mucho que nos necesitamos los unos a los otros.

hectordiego@gmail.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.