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Lunes , 16.07.2018 / 04:44 Hoy

Columna de Héctor Diego Medina Basave

Imparcialidad imposible (2 de 3)

Héctor Diego Medina Basave

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La imparcialidad no implica 50% comentarios buenos y 50% malos sobre un tema. La política no tendría que ser tan equilibrada. Y por supuesto que siempre habrá un grado de sesgo ya desde el momento en el que alguien comunica algo y ese alguien tiene, como es obvio suponer, ideas, pensamientos, valores, que moldearán su mensaje. Pero se puede, al menos intentar. Idealmente tendría que haber un esfuerzo por ver lo bueno en el otro.

Sin embargo, casi cualquier grado de objetividad en el mundo trumpista es tan difícil o incluso más que la de quienes aseguraban que Obama era el salvador de la Tierra. Y es que el actual presidente norteamericano ha decidido, entre otras cosas, y de manera muy específica y clara, adjudicarse todas las buenas noticias de la economía, y mentir directamente sobre algunos datos. ¿Pero cuál es la diferencia con los presidentes anteriores si todos presumen los buenos momentos? No es nada nuevo que ante una situación ventajosa los ejércitos de la comunicación política salgan a darle el famoso “spin” a los temas; es de esperarse y quizá pueda ser sano, en una dosis justa. Pero lo que no es tan común, y no es nada sano, es la forma y el énfasis en el que se llevan a cabo dichas cruzadas propagandísticas sobre todo ahora que estamos inmersos en la era de la posverdad.

APUNTE SPIRITUALIS. Es el caso de las redes sociales utilizadas como el juguete favorito del jefe de la Casa Blanca. Y es que ahí, en Twitter sobre todo, sus ideas intempestivas quedan grabadas para siempre y además son de muy fácil acceso. Esa es una de las diferencias. Los mensajes que envía en la red social se convierten en frases muy coloridas y mediáticas, que la gente recuerda. Trump le sabe muy bien a eso: es el juego de la exageración, de la hipérbole, de la mentira piadosa, y desde luego de la mentira absoluta, disfrazada de “estilo de hablar”. Todos los gobiernos mienten, sí. Pero habría que ver el grado de cinismo y la facilidad con la que la gente se cree las mentiras ahora. (Continúa la próxima semana).

hectordiego@gmail.com

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