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Miércoles , 20.06.2018 / 12:57 Hoy

Columna de Héctor Diego Medina Basave

El espejismo del candidato "independiente" en Nuevo León

Héctor Diego Medina Basave

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Todos los candidatos tienen sus intereses políticos y económicos. En el caso de PRI y PAN se ha hablado mucho de cuáles son. Pero en el caso de los independientes, como El Bronco en Nuevo León, hay mucho más secretismo y no está tan claro de dónde vienen los recursos y desde qué escritorios se lleva a cabo la estrategia. Se habla de que a Jaime Rodríguez lo apoyan empresarios como El Diablo Fernández, de FEMSA, quien ya lo ha negado, por cierto. Se dice que buena parte de la iniciativa privada en Nuevo León tiene mucho interés en “derrocar al PRI” por sus diferencias con Rodrigo Medina. Es muy probable.

Hay suciedad política en todas partes, qué duda cabe, y hay también buenas intenciones y gente buena trabajando en todos los frentes. Pero lo que le debe quedar muy claro a la ciudadanía es que, a pesar del triunfo que pudiera parecer el avance de las candidaturas independientes en nuestro país, eso no es la panacea ni la solución a los problemas. Los independientes sin estructura partidista no sólo tendrán que rendirle cuentas a los grupos que los han apoyado, sino también deberán gobernar sin mucho apoyo legislativo. Podríamos decir que los independientes tienen una especie de “partido provisional” (hecho con pedazos de los partidos tradicionales), pero sin estructura.

Hablando específicamente del Bronco, muchos argumentan que, aunque no les encanta el candidato, están dispuestos a votar por él porque es la única forma de deshacerse del sistema bipartidista en el Estado. Lo ven como una oportunidad para que la ciudadanía llegue al poder.
Pero ese es el espejismo. No es cierto que El Bronco represente todos los intereses de los ciudadanos contra esa “mafia del sistema” (¿les suena?). Su grupo también tiene intereses, y quienes lo estén apoyando
también tendrán una agenda que será buena para unos y mala para otros.

Obviamente quienes crean realmente en su proyecto tienen todo el derecho de votar por él, sólo deben tener muy claro que el hecho de ser independiente, o de que alguien tan respetable como Fernando Elizondo se haya unido a su campaña, no lo hace inmune a los vicios políticos de siempre, y sí lo hace más propenso a caer en un gobierno personalista motivado por impulsos, rencores y ambiciones de más poder, incluso más que los políticos con partido.

Es verdad que sectores del PRI y del PAN han generado atorones políticos y se han beneficiado de ellos, porque, claro, entre otras cosas han estado en el poder. Es cierto que la corrupción ha sido un problema recurrente en Nuevo León. Está clarísimo que la gente está cansada de la corrupción en todos los niveles. Pero antes de apostarle todo a un candidato sólo por ser independiente en el papel, tendríamos que ver la corrupción en el nivel micro, de la que muchos rasgadores de vestiduras forman parte, y que es la que a largo plazo forja una sociedad con vicios, independientemente del origen de los políticos que la gobiernan. Hay que pensar en lo que decía el psicólogo Eric Fromm: más que liberarnos DE algo, debemos pensar en liberarnos PARA algo.

APUNTE RELIGARE. Un buen ejercicio para estas elecciones, en Nuevo León y en general en México, sería detenernos un momento, todos, y pensar en el 8 de junio. Gane quien gane, deberíamos cortar el círculo vicioso del rencor político e intentar dar el beneficio de la duda a quien llegue al poder. Al menos por un tiempo. Es difícil para los seguidores del perdedor apoyar al ganador, pero una vez concluidas las elecciones, esa debería ser la actitud, si nos consideramos verdaderamente demócratas. Claro, exigiendo, vigilando y haciendo nuestra parte como ciudadanos.

hectordiego@gmail.com

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