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Lunes , 16.07.2018 / 08:05 Hoy

Psi y que

Yo neurótico: Cuando la psicoterapia nos alcance

Héctor Cerezo Huerta

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Vivimos en una época en la que abundan sofisticadas prácticas pseudo-terapéuticas y dispositivos de adaptación social que promueven discursos aspiracionales y egoístas y que prometen generar cambios conductuales profundos, ejemplo de ello; el coaching y sus cancerosas modalidades y el supermercado "alternativo" en la psicología. Su popularidad contrasta con la nula reacción de los profesionales de la salud mental y, tal indiferencia confirma que, a la psicología como ciencia parece interesarle muy poco la posibilidad de cuestionamiento filosófico de la propia disciplina y la utilización de métodos utilitaristasy meramente instrumentales.

En este escenario difuso, la psicología siempre ha tenido a la psicoterapia como un aliado antiguo para la atención emocional de las personas. La función curativa de la palabra ya se practicaba en la Grecia clásica en las ceremonias de los templos de Apolo y Asclepio, en la mayéutica de Sócrates, en la epodé (palabras dirigidas a las fuerzas de la naturaleza) y en la catarsis trágica. Hoy, mantiene un carácter similar; es una confrontación con uno mismo, donde más que una lucha, hay una reconciliación –parafraseando aViktor Frankl-. Tal reconciliación no es nada sencilla, así lo demuestra la infinita diarrea verbal de pacientes que han intentado argumentar en torno a sus negativas, pretextos y dudas hacia la psicoterapia. He escuchado decirles que no asisten a psicoterapia porque no le "contarán sus cosas" a un desconocido, porque ellos no están "loc@s", porque no les hace "falta" –curioso; nada más costoso para el yo que aceptar vivir en falta- porque la terapia es muy "cara"; sobre todo por el simple hecho de que alguien te "escuche", porque psicólogos y psiquiatras están "peor" que sus pacientes, porque asistir a psicoterapia es un signo de debilidad personal, porque ell@s cambiarán cuando se les antoje, porque el "mejor" terapeuta es un sacerdote, un diálogo interno o el simpático "Dios", o de plano hay quienes, aun enfrentando problemas mentales graves, asumen a la psicoterapia como inútil y deciden "desahogarse" con sus amigos, en sus redes sociales o cada fin de semana aminoran el dolor psíquico intoxicándose hasta perderse y al despertar, volverse a encontrar.

A la mayoría de los consultantes que me pregonan semejante letanía, les aplaudo y les respondo que lo hacen muy bien, que les creo absolutamente y que, como excelentes neuróticos, les toca, inventar una razón, una justificación de sus existencias y una buena causa que defender; a otros más avezados les comparto que la psicoterapia no es para enfermos ni para locos, sino para todo aquel que desee cuidar de sí mismo. A psicoterapia no vendrás a hablar del pasado ni del futuro. Hablarás del presente de tu pasado y del presente de tu futuro. Una verdadera psicoterapia te abrirá los ojos, pero cerrará heridas, te ofrecerá además una revisión del sentido de vida, del ethos y estimulará tu pensamiento crítico para sobrevivir con lucidez. Como siempre, tú decides...

Twitter: @HectorCerezoH

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