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Viernes , 19.10.2018 / 00:46 Hoy

Psi y que

Sísifo, Proteo, Narciso: ¡Te va a cambiar la vida!

Héctor Cerezo Huerta

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¿Quién iba a pensar que "entrenar" para la vida se convertiría en un negocio millonario? Los seres "transformados" me recuerdan dos figuras míticas. A Sísifo, cuando se "gradúan" de sus experiencias incomparables, pregonando un pragmatismo que les incita elevar su yo a la cima, para de nuevo volver a empezar. Lo paradójico, es que terminan adorando a su piedra y como geniales Narcisos, hasta las presumen. A Proteo, cuando la autoafirmación de un yo sintiente -que resistiendo al cambio continuo de sensaciones- increíblemente, se alimenta de ellas. Sean Sísifo, Proteo o Narciso, el yo del hombre se sigue atribuyendo la extraña y utópica facultad de cambiar a su antojo, cuando en realidad, han perdido contacto formal con la realidad social, aniquilaron la singularidad y confirman la tragedia del hombre contemporáneo; homogéneo y controlado.

Los aportes de Arendt (1958) en relación a los dispositivos tecnocráticos fueron lúcidos en torno a las experiencias que prometen descubrir nuestro potencial humano: "Lo nefasto de las modernas teorías del comportamiento no es que sean falsas, sino que pueden convertirse en ciertas, en ser, de hecho, la mejor conceptualización posible de las tendencias evidentes de la sociedad modernas". Briñol y otros (2004) indican que cuando la gente se afirma a sí misma se vuelve más vulnerable a la persuasión. Dichos autores explican que la afirmación de uno mismo refuerza el auto-concepto disminuyendo la necesidad de defenderse y aumentando la apertura al cambio.

¡Te va a cambiar la vida! Duda de todo aquel que llegue diciendo semejante falacia, pues la captación a grupos sectarios, endogámicos o con fines meramente comerciales, al principio debe ser atractiva, prometedora y generadora de altas expectativas. Dado que las expectativas son una evaluación subjetiva de la probabilidad de alcanzar una meta concreta, el enrolamiento de nuevos miembros apunta a la explotación tanto de expectativas de resultado como de expectativas de eficacia (Bandura, 1977). La presión psicológica que generarán hasta enrolarte es similar a la que se experimenta en fenómenos sociales como el bullying, mobbing y la coerción sexual.

Como lo señala Lifton (1989), las sectas explotan las emociones, ya que representan el medio más eficiente para modificar las actitudes, identidad y personalidad de los participantes, pues las necesidades básicas de las personas de ser queridos, respetados, reconocidos y necesitados son sus insumos básicos. Si lograron enrolarte, ya adentro, comprobarás lo que siempre se ha sabido; narrativa emocional espuria, uso obsesivo de un argot y señalética propia, control del ambiente mediante los cambios de temperatura y el staff, espacios cerrados, aislamiento sutil, uso de la música, horarios atípicos y extensos, promoción de sesgos cognitivos, disminución de los niveles de alerta y debilitamiento del pensamiento crítico. Las sectas hacen patente una tremenda paradoja; las personas buscan vivir fuera del sistema sociocultural que los aprisiona, solo para someterse a otro sistema comercial que los extorsiona.

@HectorCerezoH

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