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Miércoles , 18.07.2018 / 23:53 Hoy

Psi y que

#Lady y #Lord: Ágoras virtuales

Héctor Cerezo Huerta

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Las redes sociales constituyen un arma de doble filo. Si bien representan un instrumento de movilización y cambio social (Castells, 2001) también son el medio preferido que proporciona voz a los "necios" y terrenos etnográficos a una enorme "legión de idiotas" (Eco, 2015). Además de funcionar como verdaderos espejos narcisistas (Facebook y Twitter) construyen símbolos mediáticos, otorgan títulos de nobleza a los sociópatas y se asumen como el ágora de la denuncia de conductas prepotentes, abusivas, impunes o delictivas. ¿Lords, Ladies, Gentleman? ¿Quiénes son estos personajes efímeros y banales? Son especímenes que suponen ser diferentes al resto, habituados a colocarse en una posición de superioridad. Ladinos a quienes no les pusieron límites y por tanto, creen que los demás deben estar subordinados a sus deseos y arrogancias. No importa la clase social, el nivel educativo o la zona habitacional donde vivan. Bien puede ser un "junior" que intenta atropellar con su Audi a un ciclista en Insurgentes o un lumpen urbano que ocupa espacios ajenos y permite que sus mascotas defequen en la calle. Ambos ejemplos, pretenden mostrar su actitud de dominancia social, es decir, expresiones de una profunda violencia simbólica que legitima el mito de las jerarquías, del prejuicio, racismo y de la estratificación social (Eller, 2015; Pratto, 1994; Sidanius, 2000). Al respecto, Arendt (2010) explica magistralmente en la "Banalidad del mal", que la violencia tiene formas y mecanismos racionales que anulan la acción política. Por ello, los "Lords" y "Ladies" no sólo son unos egoístas, omnipotentes y delirantes, son apáticos ante la violación de garantías ciudadanas en una sociedad ávida de contenidos frívolos.

La ignorancia, el miedo y el consenso son los ingredientes esenciales para un sistema ideológico totalitario y las estupideces cotidianas de antisociales incipientes o consagrados son su mejor medio propagandístico. Así, la realidad del desempleo, de los gasolinazos, de la tragedia educativa, social y económica que se viene, de los políticos psicópatas y corruptos o de la impunidad en Ayotzinapa, es convenientemente ocultada, maquillada y sustituida por la psicopatología de la vida cotidiana. El verdadero problema de los Lords y Ladies no son sólo sus acciones; somos nosotros los que alimentamos su fama mediática. Antes de la aparición de las redes sociales, la estupidez era un asunto privado. Ahora, en cuestión de minutos es un foco de opinión pública y con una audiencia inusitada. La viralización de actos reprobables per se no tiene un efecto formativo en los ciudadanos, más bien, es un simple impasse para esperar al próximo idiota que desea ajustar la realidad a su patología.

Las acciones de Lords y Ladies son un diluvio de continuas distracciones y datos insignificantes a cuya semiótica subyace la "moda" de ser estúpido, vulgar, inculto o soez. Un muy pequeño número de personas producen los acontecimientos. Otro grupo un poco más grande asegura su ejecución y mira como acontecen, y una amplia mayoría no sabe nunca lo que ha ocurrido en realidad. ¿Tú, a cuál perteneces? Ojalá no seas un Lord, una Lady o un Gentleman

Twitter: @HectorCerezoH

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