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Martes , 19.06.2018 / 11:15 Hoy

Psi y que

La sinrazón animalista

Héctor Cerezo Huerta

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Es muy interesante observar a las personas hablarle a sus "perrhijos" y me inquieta el día en que éstos le respondan: "¿Por qué correa amigo? Si existe la palabra ¡libertad!".Navego en las redes sociales y aparecen ante mí, fotografías de perros moribundos y animalistas enfurecidos que demandan la pena de muerte para los "asesinos" que los atropellan accidentalmente en las calles y carreteras del país. Si no fuera suficiente, hace unas semanas hubo un duelo global-si bien comprensible, inverosímil- por Harambe, un gorila que permanecía en del Zoológico de Cincinnati, el cual fue sacrificado para salvar la vida de un niño de 3 años que cayó accidentalmente al foso de los primates. Lo patético ha sido constatar las irreverencias de infinidad de sujetos que están convencidos que la vida del gorila "valía" más que la del niño. ¡Total, niños, hay muchos y los gorilas están en peligro de extinción!...expresaba un animalista febril.

Lo grave no es sólo la cosificación de las personas y la antropomorfización de los animales, sino el rechazo al bien común y el apoyo irracional a las causas atomizadas, sustituyendo la lucha de clases por causas particulares que, si bien importantes, son insuficientes; la dignidad animal sobre la humana, los perrhijos, los malvados transgénicos o el veganismo son sólo algunos ejemplos de preponderancia ideológica. Hay una cosa en la que los animales son "superiores" a nosotros, y es que ellos no dedican el tiempo a debates estériles. El sufrimiento es una categoría psicológica exclusivamente humana. Los animales pueden sentir dolor, pero no sufren, puesto que simplemente no piensan.

Algunos animales humanos tienen serios problemas de identidad existencial; o se creen iguales a un hamster, o inferiores a un perro. Es evidente que una ética capaz de extender su influencia hasta los animales no puede partir de una relación de igualdad, tampoco desde una posición de inferioridad. Al respecto Savater (2010), nos explica: "La perspectiva ética se basa en el reconocimiento de lo humano por lo humano […] en distinguir a los humanos de los demás seres naturales y asumir obligaciones respecto a ellos que no tenemos frente al resto de lo que existe".

Hay un viejo chiste que cuenta la llegada de un cónyuge a casa después del trabajo algo más temprano de lo habitual y encuentra a su mujer en la cama sosteniendo relaciones sexuales con otro hombre. La mujer sorprendida exclama ¡Por qué vuelves tan pronto! El marido replica furioso: ¡Qué demonios haces en la cama con otro hombre! A lo que la mujer responde: ¡Yo he preguntado primero, no intentes escabullirte y cambiar de tema! Del mismo modo se comportan los animalistas: fanáticos al estilo Disney, especistas y auto exculpatorios que impulsan mediáticamente sus pasiones irracionales como un banal intento por comprender las relaciones ecológicas del ser humano. La tarea es precisamente cambiar de tema, desplazarnos del delirio demagógico que humaniza al animal y bestializa al hombre hacia el terreno ético que asume que los animales no tienen derechos per se. Nosotros, seres conscientes se los hemos otorgado como una muestra sublime de responsabilidad. Ya de por sí me resulta difícil humanizar a algunos "seres humanos" como para ponerme a antropomorfizar a la variada fauna que nos rodea.

Twitter: @HectorCerezoH

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