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Sábado , 20.10.2018 / 06:36 Hoy

Psi y que

La pareja rota: Vals a dos tiempos

Héctor Cerezo Huerta

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Nada más normal que sentirse irritado en una pareja. El conflicto es un elemento inherente a cualquier vínculo amoroso sano. De hecho, vivir en pareja es una incesante danza de contrarios, donde conviven cotidianamente el amor y el odio, la cercanía y el rechazo, el orden y el caos, la disciplina y la flexibilidad, las tormentas de estrés y la calma afectiva. Las parejas aprendemos a pelear y reconciliarnos en múltiples modos y espacios. Esto es cierto, en tanto el neurótico "Eros" no se debilite o huya y, en consecuencia terminemos por percibir a nuestra pareja como un organismo de otra especie. Las parejas se rompen, el amor se termina y quienes antes eran eternos enamorados, hoy son enemigos que coinciden en una sola epifanía: la proximidad con el otro se torna explosiva. Ya no importa el contexto, los motivos o los lugares, su presencia es invasiva. En el comedor, en el baño, en la cama o hasta en el auto, la cotidianidad terminó por ocupar el espacio del amor, la forma se volvió fondo.

No sé cuándo inicia el quiebre de las parejas, ¿será acaso antes de que se conozcan? La ideología dominante basada en la pareja monogámica, patriarcal, heterosexual, orientada a la procreación, sustentada en la exclusividad y en el utópico romance que demanda que todo "buen" amor concluya en matrimonio, sin duda, juega un papel esencial como tijera relacional ¿Quizás el amor en las parejas muere porque su nacimiento fue una equivocación? ¿O más bien no queremos aceptar que el amor es una unión sin garantías y que el mejor ingrediente del amor -y el más difícil de conseguir- es la libertad?

El amor es una conducta motivacional poderosa, y por ello quiero pensar que aquellos que hemos amado somos una especie de pintores de la realidad que plasman a veces con un estilo brutal y otras con un fino pincel, los muros que obstruyen este proceso de comprensión del fenómeno amoroso. La posibilidad de auto-determinación amorosa es viable, pero no de la manera en que ingenuamente lo concebimos, sino como la resultante de una suma de fuerzas infinitas. Todo vínculo amoroso es vulnerable.No importan los juramentos que se hagan ni los papeles que se firmen, nada ni nadie puede asegurar que el amor sobrevivirá a la prueba implacable del tiempo, a la aparición de nuevas personas que nos excitarán, a la pobreza, a la irrupción de crisis evolutivas o a la muerte inminente de alguno de los cónyuges.

¡Ya sé! lo terrible del amor es que a ratos es columpio y a ratos es sube y baja. Si bien es cierto que el amor necesita de algunos golpes de realidad para madurar, algunas parejas ya están podridas, por lo que criticarse destructivamente sólo logrará convertir a la piedra con la que tropezaste en la mierda que tú decidiste pisar, oler e incluso amar. He terminado por creer, que cada relación amorosa en realidad nos capacita para ser mejores amantes y que el amor es la verdadera esencia de una maquinaria aún simple e imperfecta como el alma de un hombre. Para que una pareja se rompa antes tuvo que estar íntegra, tus amores y los míos no han sido las "razones" de nuestras vidas, pues si así fuera jamás hubiéramos amado. Han sido lo contrario; nuestras "locuras".

Twitter: @HectorCerezoH

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