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Miércoles , 19.09.2018 / 04:19 Hoy

Psi y que

Flores de Bach: Química de juguete y ramos de mentiras

Héctor Cerezo Huerta

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La terapia floral de Bach, llamadas así en "honor" a un médico inglés Edward Bach, son una serie de preparados naturales no farmacológicos de naturaleza homeopática –y por lo tanto, carentes de acciones biológicas o fisiológicas- los cuales son elaborados a partir de una maceración en agua de pétalos de flores maduras de diversas especies vegetales silvestres o naturalizadas, que posteriormente son diluidas en brandy o alcohol como medio de conservación; el compuesto resultante se almacena en frascos-goteros de color opaco. Los defensores de estas esencias afirman que tienen poderes curativos que no dependen de un mecanismo molecular de sus esencias, sino de un "sutil estado energético" que es transmitido desde la flor al paciente. Al leer semejante afirmación no me cabe la menor duda que, la ignorancia es atrevida e irracional y que la pasión asociada a una discusión es inversamente proporcional a la cantidad de información real disponible (Benford, 1994).

No conforme con ello, las florecitas, se han clasificado para ser usadas y prescritas para el tratamiento de diversos trastornos, tales como ansiedad, fobias, trastorno obsesivo-compulsivo, depresión, problemas de conducta y aprendizaje, trastorno de déficit de atención, trastorno afectivo bipolar, incertidumbre, desinterés, soledad, desesperación, abatimiento e incluso hasta en el manejo terapéutico del cáncer y del VIH-SIDA. Según la terapia floral, la enfermedad tiene su origen en sentimientos y actitudes negativas que bloquean nuestra energía vital. Y aquí precisamente, aplican una asquerosa ensalada de ideas y prácticas dignas de cualquier esquizofrénico respetable, pues postulan una intervención vibracional, memoria del agua y de los compuestos, una conexión imprecisa entre las emociones, la mente y el cuerpo físico, emocional y espiritual y bloqueos en el flujo de la energía vital. Para aderezar el delirio, también prostituyen los postulados físicos de Einstein y de la teoría cuántica en cuanto al comportamiento de la materia y de la energía a nivel atómico y subatómico.

Así por ejemplo, si por momentos tienes episodios de pánico bien podrías probar con unas gotitas de "Rock Rose". Si hay que fomentar la autoconfianza entonces un poco de "Larch" no nos haría ningún mal y, si de plano tu intención es eliminar los pensamientos obsesivos e ideas morbosas acudamos a unas cuantas gotas de "White Chestnut". Los payasos sin escrúpulos que usan la terapia floral habitualmente se escudan en una serie de falacias que resultan importantes denunciar, a saber: a) explotan la evidencia anecdótica: "A mí me han funcionado" sin someterse a la rigurosidad de protocolos clínicos o diseños experimentales, b) se escudan bajo el mercadeo de tratamientos alternativos y complementarios a la medicina alópata, c) afirman que la terapia floral es un tratamiento avalado por organismos sanitarios, d) manipulan vulgarmente la idea de la nocividad de los productos farmacéuticos, sus ocultos intereses corporativos y los riesgos de la medicina "invasiva", e) nunca aceptan la explicación del efecto placebo y f) se difunden, comercializan y prescriben libremente, sin sujetarse a normas o regulaciones sanitarias. Las flores de Bach sirven y mucho. Yo he pensado tomar 5 frascos y tirárselos en la cabeza a sus promotores y créanme que me sentiré de lo más relajado.

Twitter: @HectorCerezoH

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