• Regístrate
Estás leyendo: Entre lacayos y mayeutas
Comparte esta noticia
Miércoles , 26.09.2018 / 06:12 Hoy

Psi y que

Entre lacayos y mayeutas

Héctor Cerezo Huerta

Publicidad
Publicidad

La formación pedagógica de los profesores es percibida como una burocrática tarea de capacitación para la que nunca hay presupuesto. Paradójicamente, los docentes, se enfrentan cotidianamente a una enorme cantidad y dudosa calidad de ofertas pedagógicas que afirman intervenir sobre el aprendizaje. Ante esta incertidumbre, instituciones y educadores siguen planteando de modo equivocado problemas pedagógicos estratégicos y en consecuencia, ingenuamente creen haberlos resuelto implementando cursitos de coaching, eficaces que preparan lacayos dignos de un espectáculo docente al estilo "stand up". Porque ahora hay que ser un educador-comediante, no un mayeuta. Como lo señala Fernández (1998, p. 53): "La enseñanza es una actividad ambivalente. En ella te puedes aburrir soberanamente, y vivir cada día con una profunda ansiedad; pero también puedes estar a gusto".

Si bien, hoy nos queda claro que las fallas de la escuela van desde el autoritarismo, el centralismo y la idea obtusa de que su principal función es transmitir conocimientos, preguntas y respuestas correctas, más que asegurar la comprensión y aplicación o uso activo del conocimiento, también es cierto que se ha magnificado el fenómeno del aprendizaje. Y las pedagogías hegemónicas excluyen todo tipo de sentimiento utópico, revolucionario y compromiso político. En pleno éxtasis posmoderno, no interesa, ni importa, modificar sociedades injustas, pero sí priorizar discursos eficientistas, plagados de competencias instrumentales, de supuesta excelencia académica y acreditación insulsa que terminaron por apropiarse del núcleo mismo del currículo.

El currículo "Al cliente lo que pida", ya no incomoda, ni propone a la lucha política para la emancipación humana, a pesar de que el capitalismo salvaje, justifica la diferencia natural de clases sociales y la prevalencia de universidades que sirven como simples testigos morales de la tragedia social, y en las que se aplaude cualquier conocimiento que pueda ser conectado con la acumulación del capital. Así entre lacayos y mayeutas, la universidad como espejo de la justicia social, se asume como una fábrica de arquetipos de ciudadanía y sistemas ideológicos que susurra: "Ya no hay pobres, sino perdedores". Tal como apunta Byung-Chul Han (2015): "Quien fracasa en la sociedad neoliberal del rendimiento se hace a sí mismo responsable y se avergüenza, en lugar de poner en duda a la sociedad o al sistema. En esto consiste la especial inteligencia del régimen neoliberal (...) En el régimen neoliberal de la autoexplotación, uno dirige la agresión hacia sí mismo. Esta autoagresividad no convierte al explotado en revolucionario, sino en depresivo". El desconcierto de los educadores se instala al descubrir el perverso modelo a reproducir y el terror a dilucidar si nuestra vocación será ejercida como lacayos o mayeutas.

@HectorCerezoH

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.