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Psi y que

Amor neurótico: una parajoda

Héctor Cerezo Huerta

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Una vez que las víctimas del acto amoroso se eligen, no se dicen: “Creo que tus problemas mentales se llevan muy bien con los míos”, lo que se declaran es un cliché extraño: “Te amo”. Algún tiempo después reflexionarán que no debieron andar aceptando locuras ajenas, pues ya mucho se sufre con la propia. Si usamos la falaz, pero romántica idea del “corazón”, éste no entiende razones, pero sí de neurosis. Es imposible que el amor no sea neurótico; puesto que todo amor se empalma a la neurosis que busca deseo, anhelo y completud. Por ello, en el amor neurótico, se enamoran de aquello que después buscan cambiar y además interrogarlo con la terrorista pregunta: ¿Cuánto me quieres? Cuidado con el neurótico obsesivo que mide el amor, pues con esa misma regla terminará azotándote. El tiempo, experiencias amorosas agradables y desagradables son los factores que nos permiten comprender que en cuestiones de amor, cansa pedir razones y que, en algún momento valdría la pena exigir locuras. Es infinitamente más divertido.

Cuando planteo la idea del amante neurótico, no es una ofensa. La mayoría de las personas somos neuróticas, quién más, quién menos, tenemos memoria de muchas situaciones inconclusas agrupadas desde aquellas en las que habríamos deseado hacer o decir algo, hasta en las que sí actuamos y luego nos arrepentimos. Cuantas más creencias falsas y asuntos pendientes de resolver, más débil se encontrará el Yo y nuestra calidad de vida será menor. Así que recuerda, no es enamoramiento, es En-Amor-Miento, por eso el amor es como la magia...te dejas llevar por la ilusión e intuyes que el amor ha hecho su debut cuando coloquialmente “se te quita lo cabrón y te sale lo pendejo”.

¿Acaso el amor es la forma de autoengaño más sublime que existe? Amar es ubicar en el otro nuestra falta y lo que resulta esencial comprender es que en cuestiones amorosas, nuestra identidad está por encima de la víctima en turno. Si consintieran lo contrario, se están aniquilando. El amor no se encuentra; el amor se construye. Si piensas lo primero, prepárate para ser feliz en la medida de lo imposible. Si crees en lo segundo, sólo cuida que el síntoma que te unió a tu pareja, no sea el síntoma que paradójicamente pueda separarte. Es por ello, que en esta época posmoderna y de redes sociales, mi parte favorita de las relaciones de “pareja” es cuando terminan y borran las 250 fotos que tenían y los 82 estados en los que se juraban amor eterno. El amor es quizás la solución más problemática que existe, pero sin duda es la más sublime expresión de inmutabilidad de los afectos y de imperturbabilidad de la alegría.

Para cerrar, quiero recordarte que los mitos del amor romántico son un instrumento de control social al servicio del modelo económico dominante que sirve para mitigar la libertad amorosa, los deseos, el goce, el erotismo y el ejercicio de una sexualidad responsable y honesta y que, el amor es una unión sin garantías, su mejor ingrediente -y el más difícil de conseguir- es la libertad y que a lo único a lo que debes declararle “amor eterno”; es a tu autoestima. 

@HectorCerezoH
hectorcerezo@hotmail.com

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