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Columna de Gustavo Alarcón

De "ninis" a "sisis": AMLO y el empleo

Gustavo Alarcón

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El Presidente electo ha planteado un programa que es clave para superar los problemas de pobreza, baja productividad y desempleo, denominado Jóvenes Construyendo el Futuro.

Está dirigido a hombres y mujeres de entre 18 y 29 años que no trabajan, ni estudian, ni tienen capacitación. Incluye a alrededor de 2.6 millones de jóvenes, la mayor parte en situación de pobreza; incluso algunos grupos de ellos vinculados a actividades ilícitas.

Un ámbito de este programa plantea el otorgamiento de becas a 300,000 jóvenes para estudios universitarios, dotándolos de un ingreso mensual de 2,400 pesos. Esta parte del programa lo llevará cabo la Secretaría de Educación Pública y es previsible que se pueda realizar sin mayor complicación.

El otro ámbito del programa establece un apoyo de trabajo para 2.3 millones de jóvenes, otorgándoles una beca mensual de 3,600 pesos por un año con la figura de aprendices. Éste será coordinado por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social. El programa considera de inicio la realización de un censo que proporcione información de los jóvenes desempleados que podrán trabajar en las empresas involucradas. Los becarios contarán en la empresa con un tutor que los capacite y que los guíe en sus actividades, con la posibilidad de ser contratados después de un año.

La implementación de este programa es un asunto muy complejo que requiere la conjugación de diversos aspectos. De su atención depende el éxito.

Por una parte, se requiere integrar totalmente el censo con datos suficientes para que los jóvenes puedan ser canalizados adecuadamente a alternativas de trabajo pertinentes.

Por otra parte, implica la capacitación de los aprendices, la cual solo podrá ser eficaz si se otorga con base en una definición precisa de las competencias que correspondan a los puestos de trabajo. Y algo muy importante, que se les otorgue al final del año a los jóvenes una certificación de las competencias adquiridas para los puestos, que les permita no solo ser contratados por la empresa, sino también poder emplearse eventualmente en otra empresa, por estar certificados en el puesto o los puestos que hayan desarrollado.

En este sentido el Conocer, organismo responsable de confeccionar y fomentar competencias laborales, debe estar vinculado al programa y poner a su disposición su cartera de competencias; asimismo, aprovechar su experiencia y conexión con el sector privado para generar las competencias adicionales para los puestos de trabajo que se requieran. Además, el propio organismo podrá ofrecer a los tutores capacitación para el establecimiento de competencias para los puestos. Esto significará un ganar-ganar para los aprendices y las empresas.

Otro apoyo importante para este programa es la participación de los Centros de Capacitación para el Trabajo Industrial y los Institutos de Capacitación para el Trabajo que existen en la República, los cuales ofrecen capacitación con base en competencias para puestos específicos. Esta infraestructura educativa podrá ser de gran apoyo para el programa y es conveniente que la Secretaría del Trabajo tenga bajo su coordinación dichos centros.

Además, el Servicio Nacional de Empleo, que cuenta con un sistema de vinculación entre ofertas y demandas de trabajo, tendrá que ampliar dicho sistema con la información del censo de jóvenes y de las empresas participantes, así como coordinar de mejor manera el mecanismo de Ferias del Trabajo, que cuenta con valiosas experiencias a nivel de estados y municipios, para potenciar los resultados del programa.

Otro aspecto a considerar es el relativo a los acuerdos con el sector privado, a través de las cámaras empresariales. Al respecto, habrá que poner a su disposición convenios debidamente estructurados en los que se establezca la definición de responsabilidades y reglas de operación, para que las empresas tengan certeza sobre los alcances y el desempeño del programa.

Un elemento fundamental, por supuesto, es contar con el presupuesto anual definido por el Ejecutivo y aprobado por el Congreso, con su debida programación y presupuestación para el periodo sexenal.

Sin duda, esta iniciativa es crucial para el futuro del país, pues implica el aprovechamiento del bono poblacional, la orientación de los jóvenes al empleo, la ampliación de la capacitación para el trabajo e ingresos para dicha población. La integración de mecanismos para que sea eficaz es un enorme reto que requiere tanto la voluntad política de los actores, las empresas y Gobierno, como la confianza que este último debe generar al sector empresarial y una administración que organice a los agentes que integran el programa. Asimismo, el establecimiento de mecanismos ágiles de operación.

La administración del programa deberá destacar por su pertinencia y eficacia. El reto es enorme, pero podrá ser exitoso si se toman en cuenta, entre otras complejidades del mismo, las consideraciones antes mencionadas. 


EL AUTOR ES DOCTOR EN CIENCIAS SOCIALES EN EDUCACIÓN POR LA UNIVERSIDAD DE STANFORD



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