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Doble mirada

En defensa del Cisen

Guillermo Valdés Castellanos

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Que el Cisen espió a López Obrador es el argumento que se ha esgrimido para asegurar que esa institución es una “cueva de espías”, razón por la cual merecía desaparecer. Sin dar más razones, la pena de muerte se le conmutó por una degradación y reubicación, ya que se anunció que se le cambiará el nombre y será parte de la nueva Secretaría de Seguridad Pública. Es una decisión que tendrá serias consecuencias negativas para el país y para el gobierno de López Obrador.

Ubicar al Cisen en el área de la Seguridad Pública significa, en primer lugar, desconocer sus tareas y responsabilidades legales y políticas establecidas en la Ley de Seguridad Nacional. El Cisen existe porque hay un asunto que se llama seguridad nacional. Generar la inteligencia para identificar, prevenir y minimizar los riesgos de seguridad nacional (que no de seguridad pública) es la misión fundamental del Cisen. Reducirlo a una instancia de inteligencia policial y/o criminal (eso significa ponerlo junto o por debajo de la Policía Federal) implicará desatender la generación de inteligencia civil (la inteligencia militar es importante pero insuficiente) y las múltiples tareas de coordinación y prevención que lleva a cabo en materia de seguridad nacional.

No disponer de esa inteligencia afectará gravemente las tareas de gobierno, desde asuntos internos (por ejemplo, control de grupos violentos y antidemocráticos; protección de instalaciones estratégicas del país; detección de problemáticas ambientales que derivan en conflictos sociopolíticos y hasta internacionales, como el del agua) hasta la relación con Estados Unidos y Centroamérica en temas muy delicados como migración, seguridad, terrorismo, ciberseguridad, afectación de intereses económicos de México en otros países.

Si el próximo gobierno transforma el Cisen en un área de inteligencia policial estará violando la Ley de Seguridad Nacional. Lo que los debiera obligar a reformarla o desaparecerla, pero entonces seguirá el problema: quién realizará las tareas que hace ahora. No hay Estado en el mundo que no tenga un órgano de inteligencia civil para la seguridad nacional. ¿Será México el primero?

El Cisen es la institución más seria y profesional del país en la producción de información e inteligencia para numerosas tareas cotidianas de gobierno, además de las de seguridad, porque tiene una planta de profesionales con una enorme experiencia de campo y un compromiso y lealtad con el Estado mexicano, como se ve en pocas instituciones. No es teoría; una disculpa por recurrir a un argumento personal, pero es una verdad que constaté los cinco años que lo dirigí.

Reducir al Cisen significará perder un capital humano extraordinario que ha costado muchos años formar, además de un acervo de conocimientos sobre cualquier cantidad de temas, problemáticas y regiones del país que lamentaremos, cuando se tomen decisiones equivocadas por no disponer de esa información. Solo una vez que se está en la compleja y la delicada responsabilidad de tomar decisiones que afectan vidas e instituciones, se aprecia el valor de la inteligencia y de la información confiable. Créanme que desaprovechar o tirar a la basura todo o parte de esa riqueza de conocimiento que ha creado el Estado mexicano en los casi 30 años del Cisen lo vamos a lamentar todos, aunque el próximo presidente y muchos altos funcionarios serán los primeros.

Es probable que el gobierno de Peña Nieto haya utilizado al Cisen para hacer espionaje político, pero también lo pudieron haber hecho con la PGR y la Policía Federal. El espionaje ilegal no debe permitirse porque es una violación grave de los derechos humanos de los ciudadanos. Pero la solución no puede ser desaparecer las instituciones que lo hagan. Es absurdo. Lo que procede es castigar a quien lo hubiera cometido, además de establecer mecanismos para vigilar y supervisar al Cisen y a todas las instancias de gobierno (Policía Federal, PGR, procuradurías estatales, Sedena y Marina) que tienen capacidades y facultades legales de espiar, de manera que no se haga mal uso de esas capacidades.

Que el Cisen es una institución que requiere de cambios y adecuaciones de fondo, también es cierto, pero no son las que están pensando hacer. ¿Es producto de una consulta o una reflexión seria del tema de la seguridad nacional o renombrar y reducir al Cisen es solo una ocurrencia y una solución errónea para tratar de eliminar un problema (el espionaje) que requiere otro tratamiento y que no va a desaparecer porque se mande al Cisen de Gobernación a Seguridad Pública?

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