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Miércoles , 12.12.2018 / 15:52 Hoy

Columna de Guillermo Raúl Zepeda Lecuona

¿Tiene remedio la inefectividad de las fiscalías?

Guillermo Raúl Zepeda Lecuona

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Sólo se reporta ante las procuradurías de justicia penal y fiscalías del país 9% del total de los delitos que se cometen en el país y, sin embargo, con esa pequeña proporción de denuncias basta para colapsar las oficinas del ministerio público: 135 minutos esperan en general las víctimas y denunciantes para ser atendidos (INEGI 2017); 118 minutos en Jalisco. Sólo se esclarece si hay delito qué perseguir o no, 18% de los casos investigados; (Jalisco presenta la tasa más baja de efectividad esta variable: 5.4%. De esta forma, la probabilidad de que un delito se denuncie (9%), se inicie investigación (60%) y ésta se resuelva (18%) es 1.14% (en Jalisco 0.37%), es decir, casi 99% de impunidad.

Sin embargo hay estados como Guanajuato, Colima, Nuevo León, Coahuila Chihuahua o Querétaro que presentan buenos indicadores de efectividad (Guanajuato resuelve 51% de las investigaciones iniciadas) y atienden a sus ciudadanos en menos de 100 minutos. ¿Qué han hecho estas entidades para mejorar su capacidad y calidad de respuesta?

En varios estados del país se está adoptando el modelo de “tres pisos” desarrollado por Iván De la Garza (con auspicio de USAID) que logra mejorar la cobertura, efectividad y calidad de los servicios de la fiscalía. En el “primer piso” la Unidad de Atención y Decisión Temprana (UADT) con personal con las competencias para decidir (de acuerdo a criterios legales, victimológicos e institucionales) la solución adecuada para cada tipo de delito. Existen certificaciones ISO9001-2008 que establecen que las personas deben ser atendidas antes de 17 minutos.

La UADT canaliza ya sea a los Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias (MASC), para delitos menores o no intencionales; a la Unidad de Investigación (tercer piso) si se trata de delitos de alto impacto; a la Unidad de Tramitación Masiva de Causas (Segundo piso) cuando hay un delito no grave, que pueda considerarse para una suspensión del procedimiento a prueba o para un procedimiento abreviado (si está dentro de los criterios de política criminal de la fiscalía). Si no hay detenido se canaliza a la Unidad de Investigación con Imputado Desconocido (UIID) en el que se hace un profundo análisis de la información, se georeferencia y se profundiza la investigación y se buscan patrones para tratar de resolver el asunto y, en su caso, llevar al responsable ante el juez. En Nuevo León casos que por no haber personas detenidas quedarían archivados en otros estados, con este análisis e investigación ha resuelto entre 5% y 7% de los casos ingresados a la procuraduría.

Este moderno modelo de gestión que tiene además precisos estándares de calidad para los procedimientos dentro de cada una de las unidades del sistema e incluso innovación (por ejemplo en Sonora auxilian a los usuarios con google maps y han incrementado en 15% la efectividad en las notificaciones) permiten atender a más casos y hacerlo de mejor manera.

La buena noticia para la Fiscalía de Jalisco es que no necesita quintuplicar su presupuesto para quintuplicar su efectividad. Más que grandes aumentos presupuestales, se deben adoptar los modelos de gestión que le permitan pasar del 2.6% de los casos resueltos actualmente por MASC a un 15%; pasar de 0.8% de los asuntos llevados al juez a un 8% o 10% y pasar de resolver en general de 5.4% a un 30% en breve tiempo. Muchos buenos servidores públicos desean recuperar la mística institucional de atención adecuada al público y de combatir efectivamente a la delincuencia. Otros estados lo están logrando y consolidan su buen desempeño. Es perfectamente plausible que Jalisco salga de su rezago y revierta la espiral de impunidad y violencia.


guillermo.zepeda@coljal.edu.mx
@gzepeda_lecuona 



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