• Regístrate
Estás leyendo: ¿Qué sigue en NL? ¿Los cascos azules?
Comparte esta noticia
Viernes , 25.05.2018 / 19:46 Hoy

Entre pares

¿Qué sigue en NL? ¿Los cascos azules?

Guillermo Colín

Publicidad
Publicidad

El estrambótico como intrigante anuncio, a contracorriente de la euforia del medinismo triunfalista de hace unos días, sobre una policía militar que llegará en breve a Monterrey con atribuciones (pero sin cobertura legal) para someter civiles (a un tiempo en NL, TAMPS y SLP), resulta amén de sorpresivo, muy preocupante y despierta angustiosas sospechas. Igual que el retorno de las ejecuciones en céntricas avenidas de Monterrey a plena luz del día (¿guardan relación —desafiante o justificante— estos hechos con lo anunciado?).

Justo cuando el gobernador Rodrigo Medina celebraba todavía los ecos de su informe de gobierno vanagloriando la eficacia de la Fuerza Civil durante su mandato, desde la Sedena, vía el tesorero del estado (¡¿?!), llega un anuncio que ni de lejos tomó en cuenta a la sociedad y quién sabe si acaso a su Gobierno.

De entrada hay tiempos que no cuadran, protocolos que se adivina no se siguieron, intrigante área de cobertura más propia para una fuerza aérea que de una terrestre-urbana, unanimidad opaca de multimillonarios apoyos financieros, beneplácitos de una IP regia que tampoco le importa un bledo consultar al pueblo… el proyecto de Policía Militar para NL es un engendro sin pies ni cabeza. Si el área de cobertura comprende NL, TAMPS y SLP ¿por qué queda excluido Coahuila, que está en medio del extraño polígono de entidades? Y si entre la capital de SLP y NL median aproximadamente 600 kilómetros ¿qué los hace poner su cuartel en este extremo? Y si la IP y el Gobierno de NL aportarán la mayoría de los fondos ¿qué ponen sus homólogos en SLP y TAMPS que también recibirán los supuestos beneficios de esta Policía Militar? Debe considerarse que una medida federal de esa naturaleza y alcances es obvio que debió haber sido planeada tiempo antes del V Informe de Rodrigo Medina, quien quizá sabiéndola no la quiso divulgar por no contradecir sus propios triunfalismos ya que el primer razonamiento obligado es: si Fuerza Civil ha sido la panacea para disminuir en NL la narcoviolencia hasta índices muy bajos de percepción pública, ¿para qué se requieren a continuación más de 3 mil elementos de Policía Militar?

De su discretísima planeación con antelación, habla el hecho que no sólo está listo el proyecto de ingeniería civil y la ubicación donde se construirá el cuartel de las nuevas fuerzas, sino que en sigilo se consensuaron diferentes fuerzas empresariales y políticas, las que no sólo mostraron unanimidad asombrosa en torno a la medida, sino que además hicieron un acto de presencia cuyo simbolismo fue mayúsculo ya que incluía a presidentes municipales que hacía mucho no se apersonaban en estos protocolos mediáticos.

¿Qué exigencia, qué mandato político, de parte de quién, los llevó a reunirse de nuevo, guardando silencio sobre los motivos ulteriores?

Asimismo de la planeada anticipación de la medida hablan los muníficos bolsillos de la IP regiomontana (Los Diez y las Pymes), con chequeras abiertas y al parecer ilimitadas que sin reparo aceptan desembolsar casi otro tanto o más que lo que han venido apoyando con recursos líquidos al Gobierno del Estado para insuflar vida a su creación. ¿Por qué lo hacen de manera tan acrítica? ¿Qué obtienen a cambio de sus óbolos y anuencia? ¿Qué negociaron?

Quizá al grupo de Los Diez una llamada a la medianoche baste para pasarles una charola urgente, pero… ¿y las Pymes que van a aportar 50 millones? ¿Acaso el membrete que dice representarlas lo consensuó con ellas y pequeños empresarios que en la recesión a duras penas juntan para su nómina, acordaron de la noche a la mañana donar fuertes cantidades a la Policía Militar?

Las interrogantes son tan acuciantes e inducen a tantas ominosas sospechas, que conducen a reflexionar si el escenario tan cuidadosa como artificialmente armado, obedece a un designio encubierto. ¿Tienen noticia las autoridades federales y locales que una amenaza grave se cierne sobre NL (y los estados de TAMPS y SLP) como para muy pronto requerir del patrullaje intenso en sus calles de 3,200 policías militares con armas largas? De lo contrario, ¿es parte de una estrategia no muy disimulada para coartar libertades civiles, de por sí ya cercenadas? Y ¿por qué escoger a NL para el experimento? O ¿de qué se trata?

gcolin@mail.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.