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Lunes , 22.10.2018 / 10:05 Hoy

Entre pares

México duerme al borde del precipicio

Guillermo Colín

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No es catastrofismo asegurarlo así. El país debería estar en alerta económica y no lo está. Los barruntos de tormenta se intensifican. Por un lado las negociaciones del TLC están ralentizadas al grado que casi patinan sobre sus propias ruedas. Rondas van y rondas vienen y solo producen declaraciones de circunstancia ociosa. Poco se sabe de lo convenido en todos estos meses. Si acaso algo se filtra son presiones de calado incierto.

En cambio se mantienen inalterables los desplantes trumpianos (como estallar en iracundia al teléfono con EPN, o llamar a consultas a su negociador en jefe, sin mayor explicación diplomática). Y de pronto se transgreden las normas del TLC y EU impone a México aranceles al acero y aluminio aunque de este último metal la balanza comercial, superavitaria a favor de EU, está lejos de constituir un riesgo de seguridad nacional para ese país. Con arbitrariedades así, la tensión permanente subraya que las negociaciones entre México-EU-Canadá están amenazadas. En un día cualquiera Trump puede decidir darlas por concluidas en un santiamén. El TLC realmente le importa muy poco.

Frente a la emergencia nacional que por sus efectos supondría tal escenario, México luce como un país varado en una impreparación inaudita ante la coyuntura y una fatal distracción política en la contingencia electoral.

Pocos avizoran las posibles tormentas económicas por venir. Los escenarios económicos de pauperización de la población como los de Venezuela (a la que tantos toman como ejemplo a evitar), pueden ocurrir y no por obra de AMLO, sino por la mano de los tecnócratas mismos, como Meade, que no se cansan de advertir, como también lo hace el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, que "sería un error regresar hacia atrás". En su afán de inducir miedo colectivo para permanecer en el poder, no les importa formular dislates: si (Ildefonso dixit) "regresar hacia atrás" (sic) fuera un error, ¿cómo sería regresar hacia adelante? ¿Subir hacia abajo?

¿Regresar atrás? Pero si ni reparan en el hecho que desde Salinas, con el TLC, se apostó a la peor estrategia de poner todos los huevos en una canasta. Se subsidió con precaria y mal pagada mano de obra mexicana la maquila estadunidense, abandonando mucho del desarrollo industrial propio.

Fuera de sus materias primas, México tiene pocos productos que pueda vender en el competitivo exterior. Y los recursos naturales que le quedan son dilapidados bajo una reforma energética que todavía se vende como prodigiosa. El petróleo sin embargo, insensatamente sigue subastándose a extranjeros y Pemex busca "aliarse" con quienes más daño hacen a los ecosistemas (los que buscan gas 'shale'). De la potencia azucarera que ya era México, se acordó someterse a dictados de EU para volver atrás –ellos sí se lo permiten– al país exportador solo de azúcar no refinada. Como resultado las exportaciones del endulzante en los últimos meses se redujeron 36%. Gracias al secretario de Economía, aniquilador de la industria.

Ninguno de los actores políticos o sociales, parece tomar providencias ante la ominosa prospectiva que se cierne sobre el país. En todos los meses que han corrido desde que se inició la renegociación del TLC, los distintos liderazgos del país ya deberían estar metidos de lleno en una tarea nacional de formulación de planes alternativos –inmediatos y mediatos– al fin del TLC. Las instituciones, las oficinas de planeación, y los enclaves académicos, así como los partidos políticos, deberían estar trabajando intensamente en el consenso y diseño de políticas públicas para ejecutarse en la eventualidad que el desastre ocurriera. Pero el neoliberalismo imperante de cuño priista solo conoce una ortodoxia: de frente aunque el país se desintegre.

Pero para que una misión nacional de esa envergadura tuviera visos de alguna eficacia se requeriría de un liderazgo y una capacidad de convocatoria que por ahora pocos tienen, y menos que nadie el Presidente de la República hundido en su desprestigio inmenso, e inmerso en juegos de guerra sucia para eliminar del camino electoral a una segunda fuerza política adversaria a fin de que su desangelado candidato priista José Antonio Mead, pueda ascender a ocuparlo por la fuerza de la inercia.

A México previsiblemente el TLC se le acaba. Terminaría con él una de sus últimas válvulas de subsistencia. El petróleo ya no cuenta, pues aún cuando éste baja de precio internacional, indicador al que supuestamente las gasolinas estarían ancladas según Meade, no bajan merced a la manipulación gubernamental que hace la SHCP del IEPS (como el mes pasado que las hizo subir artificialmente 65 centavos por litro pese a que el precio internacional del hidrocarburo bajó 4.5%). En la apatía y la distracción generalizada de sus ciudadanos México duerme al borde del precipicio...

gcolin@mail.com

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