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Viernes , 19.10.2018 / 02:34 Hoy

Entre pares

Los verdaderos peligros para México (I/II)

Guillermo Colín

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En el convulsionado escenario político de hoy, enrarecido con el dictamen del INE sobre los apoyos fraudulentos de casi todos los candidatos independientes para lograr su registro, sobresalen varias diatribas en el marco de un reeditado eslogan respecto a un posible peligro para México al que se teledirigen fobias y aversiones, mientras la propaganda sucia elude mencionar otros verdaderos peligros y acechanzas para el país y sus instituciones.

En el caso de las irregularidades descubiertas a las candidaturas independientes, está claro que el incipiente ejercicio para instaurarlas (lejos del texto constitucional que faculta a votar y ser votado a cualquier ciudadano) fracasó por una combinación de factores. Por un lado altos dígitos para alcanzar los registros, y por otro, laxos controles para bloquear los mercados negros de credenciales de elector. Imputable al INE queda una interrogante aún no resuelta: ¿cómo revisaron millones de credenciales de elector de manera tan acuciosa en tan breve tiempo?

El asunto que ya se va al Tribunal Electoral y a la Fepade abre una perspectiva ominosa en medio de lagunas legislativas, verbigracia: ¿cuántas son solo tantitas credenciales fraudulentas y cuántas irregularidades sí ameritan nulidad del registro? Es el caso, entre otros, de Margarita Zavala que habiendo obtenido por escaso margen los suficientes apoyos válidos, tuvo también muchos invalidados por ser perfiles falsos. En rigor se tipificarían demandas penales.

La coyuntura altera expectativas ciudadanas, resta credibilidad al INE y en general pinta riesgos para el país mucho mayores de los que intentan presentar –con virulencia exacerbada y racionalidad extraviada– los adversarios del candidato puntero López Obrador, quienes en todos los tonos han vuelto a la cargada con el sonsonete de hace 12 años de que AMLO constituye “un peligro para México”.

La leyenda del miedo (cuya vergonzosa paternidad reivindica Jorge Castañeda) es reproducida ad nauseam por buena parte de la “comentocracia” con argumentos tan absurdos como viscerales. Van desde las consabidas mutaciones por ósmosis de que un todopoderoso AMLO una vez que tome posesión del cargo, convertirá a México en otra Cuba, o en una Venezuela (con craso desconocimiento de ambos países), cual si los escenarios históricos, políticos, desarrollo económico e instituciones fueran idénticos; hasta el extremo que tergiversa cualquier dicho suyo por ínfimo que sea.

Es el caso de la afirmación de AMLO sobre irse tranquilamente a Palenque a su rancho si perdiera, pero si hubiera fraude de por medio restaría ver quién amarra al tigre suelto en tal escenario. Se le va la jauría encima porque el señor López (como lo nombran quienes creen degradarlo usando solo su primer apellido) dicen que amenazó al país entero (“y no, señor López, sépalo usted, ningún individuo está por encima de la nación” y de ahí en adelante el ofendido eleva al cielo su inconsolable queja de autoindignación despechada). No falta quien impone una mordaza y desde su espacio editorial conmina a AMLO como a un púber imberbe, que “deje el bla, bla, bla y se ponga a trabajar. Y si no, a callar”. Asumen en el colmo del absurdo que el país es una jauja de justicia, prosperidad y bienestar de sobra que se ve de pronto “amenazado” por AMLO.

Para quienes compran la versión hallan en ella una suerte de conciencia lavada: convengo por imitación que AMLO es un peligro para mi país. Al hacerlo dejo mi pasividad acostumbrada, y me convierto en defensor del mismo. Ergo soy un ciudadano patriota e informado. AMLO quiere convertir a mi país en otra Cuba o Venezuela aunque no sé muy bien dónde se ubican. Todo en tres minutos.

Y ni se ocupan de otras verdaderas amenazas como la recién aprobada Ley de Seguridad Interior que permite al Ejército detenciones arbitrarias, o bien la disposición de la SCJN que faculta a las policías a llevar a cabo allanamientos y cateos sin órdenes judiciales por no mencionar las otras reformas lesivas al patrimonio y proyecto constitucional envueltas en el falso supuesto que son lo más maravilloso que pudo pasarle al país; cuestionarlas, dicen, sería retroceso imperdonable.

Más peligro para México está representado en los expedientes de los otros candidatos, o por ejemplo en el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, (y si no que le pregunten a los azucareros, a los acereros, o a los que trabajan en la industria automotriz con las reglas de origen del TLC que Guajardo quiere cambiar para complacer a EU) por su cuestionable proceder en varios temas neurálgicos para la economía nacional. Pero saber de estos verdaderos peligros para México sí requiere de ciudadanos informados. Por eso, asustarse con el petate del muerto e ignorar las amenazas reales es más sencillo.

gcolin@mail.com

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