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Jueves , 20.09.2018 / 08:22 Hoy

Entre pares

Las cuarteaduras se agravan en el Tec

Guillermo Colín

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Tal vez desde la muerte de dos de sus estudiantes rafagueados a las puertas del Tec por elementos del Ejército mexicano, no se recuerde en la institución educativa otra crisis de calado semejante a lo acaecido el otoño de este año.

Primero, pese al aviso que dejó el primero de los sismos de septiembre en la CdMx, y que dejó resentidas sus instalaciones, las voces de alumnos y docentes que aireaban estas preocupaciones fueron silenciadas.

Después en el segundo temblor cuando los derrumbes cobraron vidas estudiantiles, el desastroso manejo de sus relaciones públicas evidenció irresponsabilidades, imprevisiones, insensibilidades e impericias institucionales de orden monumental. Cuando el Tec voceaba un regreso a la normalidad, en realidad enfrentaba un problema mayúsculo: ocho mil de sus estudiantes no sabían ni dónde tomarían clases y el Tec les ofrecía probable educación a distancia (por el mismo precio).

En la prensa nacional, las afectaciones tomaron vuelo como nota recurrente y se afectó su imagen. Surgieron airados padres de familia que demandaron al Tec por "negligencia criminal" y la PGJ abrió otra investigación por "homicidio doloso". En los peritajes se conoció que unas ménsulas de 15 centímetros "sostenían" los pasadizos derrumbados. Inexplicablemente el Tec aún no ha levantado ninguna denuncia contra las constructoras responsables. En los primeros días del caos, el secretario de Educación amagó al Tec con retirarle la incorporación a la SEP (como lo hicieron con el Rébsamen), pero luego un subsecretario semanas más tarde inmunizó al Tec: "Es una escuela privada" e hizo añicos sus propias facultades regulatorias.

Finalmente cuando parecía que la polvareda de los desprestigios se asentaría, estalla en su campus Monterrey un escándalo de grandes proporciones por presunto acoso sexual de parte de varios de sus docentes sobre alumnas. En particular, el caso se focaliza en un profesor de escritura creativa ("Yo soy Felipe Montes"), pero también de otro mencionado al alimón por el nombre de "Pablo Sol", del que jamás se vuelve a saber ni por el Tec, ni por sí mismo. ¿Un amnistiado virtual que escapa de la hoguera del desprestigio? Al "Pablo Sol" mencionado en el blog junto con Felipe Montes, no se sabe si el rector Garza o la decana Sáenz le dictaron medida punitiva alguna.

Los pormenores de los supuestos acosos son dados a conocer en un blog feminista "acosoenlau". Una vez posteados ganan credibilidad a punto de dogma. El sitio poco después es hackeado para nulificar su consulta y la corroboración pública de mucha de la información que circula posteriormente y que a partir de ahí se vuelve "de oídas", una de sus formas menos fiables. Sin embargo, el rector del Tec, David Garza, da la cara e implícitamente valida a nombre de la institución, por lo menos la seriedad que le merecen las denuncias todavía anónimas, al grado de tomar la determinación de "limitar el contacto institucional de la persona presuntamente responsable con las estudiantes, así como sus actividades en nuestras instalaciones".

El presunto implicado, a continuación atrae más las sospechas para sí mismo: "Hablará mi abogado" (¿qué lo hace recurrir a un abogado?). A la postre Felipe Montes saca a relucir una defensa en video, victimizándose a sí mismo con poca fortuna. El protagonismo los envuelve a todos, la ciudad se incendia a voces de escándalo.

Así, entre la vorágine que desatan las acusaciones al docente y la postura del Tec que asegura que habrá de reforzar protocolos de actuación, se evidencia la inexistencia por ahora de tales protocolos, ni para sí misma como institución, ni para las presuntas víctimas, ni para sus docentes acusados de forma anónima. Cabe preguntar al igual que por los derechos de las víctimas, ¿qué respaldo institucional tiene un maestro del Tec frente a un anónimo público de tal gravedad? Cosa muy distinta es la acusación en toda regla, aunque parte del síndrome sea justo el temor a comparecer. No obstante se actualiza el dilema entre un estado de derecho y el tribunal contencioso del internet. ¿Quién prevalece?

Hasta ahora, el estigma del acoso sexual ha recaído en el Tec y en su docente fumigado. Virtualmente desaparecido está el hecho que es un blog de denuncias sobre presuntos acosos en todas las universidades de Monterrey, la mayoría de las cuales han permanecido al margen. La UDEM tibiamente levantó por ahí un dedo, y la UANL no se sabe si la moverá averiguar: ¿quién es "Nuncio, el sucio"? que mencionan algunas denunciantes de la universidad en el blog que se vio en el trasfondo de la señal de MILENIO durante el noticiero de Azucena Uresti.

gcolin@mail.com

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