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Entre pares

Indigencia financiera, política y cultural de Nuevo León

Guillermo Colín

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Para muchos el actual Gobierno Estatal será recordado como el peor en la historia de Nuevo León, y con él, su clase política, aun la de oposición, no sale mejor librada.

Al tiempo que la entidad reporta al mes de julio 21,692 millones de pesos de endeudamiento público, la mayoría para cubrir refinanciamientos o necesidades de corto plazo (y apenas un 4.7% para inversión pública productiva), es notoria y creciente la inanición del actual gobierno rodriguista para atender las demandas sociales más imperiosas.

Por el contrario, el gobernador parece ausente del devenir de la entidad y solo ocasionalmente anuncia decisiones coyunturales, de poca monta, que más bien constituyen retrocesos en la gestión gubernamental.

Es el caso de la muy comentada desaparición virtual (por asfixia hertziana) de la radio pública del estado (Opus 102.1 FM) para dar paso a música cumbiera, grupal y similares, y sobre todo a propaganda gubernamental que según el propio gobernador, sostiene que también es cultura.

Por supuesto que es un retroceso que segmentos de la misma sociedad se han encargado de protestar. Si el gobierno se preocupara por incrementar la escasa cultura regia, haría bien en atender los índices pavorosos que exhiben a un Nuevo León culturalmente indigente.

Según cifras de la Secretaría de Cultura, divulgadas en Milenio por el investigador Jesús Rubio Campos, del Colegio de la Frontera Norte, y de las que vale hacerse eco, solo 3.3% de la población regiomontana ha ido en toda su vida a un concierto de música clásica mientras en la Ciudad de México (su némesis histórico), goza de ellos el 19.2% de los chilangos.

Por géneros musicales 49% de los regios son afectos a la música grupera y al pasito duranguense, 28% a baladas pop, 15% a rock en español, 10% a las rancheras y solo un 0.8% al canto operístico. Los norteños son los últimos a escala nacional en contar en sus hogares con más de diez libros por hogar.

En esta sociedad de raquitismo cultural la salud mental es precaria. Casi un 30% padece o ha padecido enfermedades mentales como depresión, ansiedad, estrés postraumático que llevan a problemas graves como violencia intrafamiliar, feminicidios y alcoholismo, una nociva adicción que ya enferma como hábito cultural a la población regiomontana.

Por si lo anterior no fuera en sí de suyo preocupante, otros estudios llaman la atención sobre la crecientemente deteriorada personalidad del regiomontano promedio. Noventa y cinco por ciento de los estudiantes preparatorianos, según otro estudio de la UANL, tienen una percepción muy negativa de los indígenas. Lo manifiestan de diversos modos racistas no obstante que casi un ocho por ciento (412,000 habitantes) son parte de alguna etnia y en el estado se hablan 56 de las 62 lenguas indígenas nacionales.

El estudio señala que hay muy poca tolerancia al indígena sobre todo entre los jóvenes. Al preguntar a los alumnos preparatorianos si un maestro indígena les llegase a dar clase ¿qué pensarían?, la mayoría respondió: "que se equivocó de lugar y que está confundido".

No es una sorpresa que Nuevo León muestre tales niveles de malestar mental, incultura y racismo. Ya en 2014 ocupaba el primer lugar del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), y en 2016 la entidad acumulaba el mayor número de quejas por discriminación presentado ante el Conapred.

Encima de lo anterior mientras en Nuevo León El Bronco azuza a los maestros a ponerles la mano encima a sus alumnos ("agarrar la chancla") sin temor a ser demandados (medida escandalosa que en Monterrey no movió las cejas de nadie), en la Ciudad de México, la Unicef, el Gobierno Federal y el de Mancera firman un acuerdo para prevenir el maltrato infantil en las aulas. En cambio en Nuevo León el gobernador lo promueve entre los maestros, ofreciéndoles protección.

Ocupada como ha estado la iniciativa privada en promover supuestas bondades (ya hace mucho inexistentes) de una "marca Monterrey" de plástico, ignorando los síntomas de agudo malestar social, y con el gobierno ausente de las señales de grave deterioro ciudadano, la otrora orgullosa Sultana se encamina hoy a la indigencia en todos sentidos.

gcolin@mail.com

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