• Regístrate
Estás leyendo: Entreguismos a EU
Comparte esta noticia

Entre pares

Entreguismos a EU

Guillermo Colín

Publicidad
Publicidad

En comercio, violencia criminal y migración, entre muchos otros aspectos de la desfondada problemática nacional que entrega EPN al final de su sexenio, se destaca la manera como el régimen gobernante hace gala en todos ellos de un entreguismo claudicante ante mandatos de EU.

La tibieza de las respuestas a acciones estadunidenses que afectan al país en su conjunto es pasmosa, frente a la política trumpista de tolerancia cero en sus políticas migratorias se da la crisis de los niños migrantes separados de sus padres a la fuerza para seguir procesamientos antiinmigrantes por rumbos distintos (una medida que al envío a prensas de este artículo se estaba paliando con una “orden ejecutiva” de su instigador principal para suspenderla no se sabe por cuánto tiempo).

Apenas al cuarto día de la crisis que concitó el clamor mundial (y mostró que mal que bien Trump no siempre puede resistir presiones internacionales), el gobierno de México por voz de su canciller Videgaray salió tímidamente no a reprobar, no a condenar de manera fulminante, sino apenas a declarar a la prensa que no pueden permanecer “indiferentes” a una situación inhumana y cruel como la separación de familias en la frontera.

A continuación la supuesta no indiferencia de Videgaray hizo un llamado al gobierno norteamericano para “reconsiderar” esa política. Esto sucede después de una declaración rotunda sobre que México no promueve la migración ilegal (algo de lo que ni necesidad hay de aseverar, ni guarda relación con el drama de los niños). Y luego de asegurar que México respeta “a cabalidad” la soberanía y el estado de derecho de los EU. Es como decir: disculpen ustedes, los respetamos muchísimo –no vayan a pensar que no–, pero ¿no podrían por ahí “reconsiderar” el asunto de los niños?

Una postura por demás claudicante del gobierno mexicano cuando muchos de esos niños enjaulados, con un mínimo de condiciones sanitarias, son mexicanos separados de sus padres con secuelas enormes por daños psicológicos. Quizá se pudiera voltear la mirada a un lado ante el mutis hecho por México días atrás, cuando Trump humilló al país advirtiendo al ministro japonés que le enviaría 25 millones de mexicanos a ver si aguantaba en el cargo; imagen retórica desde luego, pero que evidencia la disposición mental de Trump sobre millones de mexicanos como si fueran de su propiedad o de su corral, para enviarlos, así nada más, a Shinzo en tierras niponas.

Pero ante esta crisis de los niños es impostergable una postura enérgica, dura. Peña Nieto debe pronunciarse en un sentido vigoroso y dejar de jugarle al Chamberlain frente a los nazis de la II Guerra Mundial.

En lo económico, el entreguismo peñanietista también es evidente. Existe desde principios de año la posibilidad de que México reclame a EU la indemnización inapelable recién otorgada por la OMC sobre un viejo diferendo del atún. Pese a ser una formidable palanca multimillonaria de negociación, la Secretaría de Comercio de Ildefonso Guajardo (el secretario que juraba de levantarse de la mesa de negociaciones del TLC en el momento que escuchara hablar de aranceles) se ha negado rotundamente a que los mexicanos ejerciten la acción ejecutiva a la que tienen derecho en este caso.

También en materia de los aranceles espejo que México impuso a EU como represalia, quedó claro que el secretario de Economía dejó sin utilizar algunos rubros altamente tóxicos para la economía de EU como la fructuosa y el azúcar. En la primera, a la que imponerle aranceles habría sido medida altamente beneficiosa para el país, se optó por cuidar intereses refresqueros, protegidos por el régimen, principalmente los de Femsa, a la que benefició justo hace unos meses en detrimento de la zafra del país, cuando Guajardo se obligó ante EU a degradar el equipamiento industrial azucarero que iba viento en popa para que el país ya no vendiera toda el azúcar refinada que estaba exportando.

Y en materia de la violencia narcocriminal desatada en todo el país a últimas fechas, pero con especial énfasis en la capital a la que finalmente ha llegado, el punto sigue siendo la ausencia de una verdadera política integral en materia de seguridad. Nadie sabe qué hacer ni hay planes viables. En el rubro acatado sin reparos por EPN, parece que la consigna impuesta por el gobierno norteamericano es: las armas las ponen los EU y los muertos, México.

gcolin@mail.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.