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Entre pares

El secretario encriptado en algoritmos (válgase la redundancia)

Guillermo Colín

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A falta de rigor, lógica, eficiencia y simple sentido común, algunos funcionarios proveen delirante esparcimiento con sus florituras verbales sobre una variedad de temas, muchas veces fuera del alcance de su conocimiento no siempre bien nutrido. O como dijera Cindy la Regia, dispersan sin querer “iluminación para el crecimiento espiritual” o algo así. Atemporales, impertérritos, sean del partido que sean, o esté en curso en la República un cambio de régimen, ellos son por definición ilimitados proveedores para la frase en bronce aunque esté fuera de todo contexto: “Nos vamos a tardar un ratito, va a costar más sangre, hay que advertirles a los delincuentes, pero lo vamos a arreglar” (Perdón el atrevimiento, su ilustrísima, pero eso de advertirles a los delincuentes que va a correr más sangre… ¿Como para qué exactamente les serviría tomar nota?).

Aldo Fasci ha sido no solo un funcionario comodín de diversas administraciones estatales y ocupado en ellas una variedad de puestos, sino que también de forma invariable produce declaraciones sui géneris.

En su puesto actual de Secretario de Seguridad Pública de NL, ha trivializado la alarma ciudadana que cunde en Monterrey ante la sucesión de diarias ejecuciones en la zona metropolitana, que ya acumula estadísticas rebasadas.

No obstante, Fasci declara que “Hay un buen ambiente (para realizar posadas), aunque cualquiera pudiera estar en cualquier momento en un lugar equivocado, con plena libertad y tranquilidad”.

Al margen de la errada sintaxis (¿cualquiera con plena libertad y tranquilidad podría estar en un momento en un lugar equivocado?), su argumento es insostenible si como dice hay “buen ambiente” para salir a divertirse, pero sin embargo cualquiera puede ser herido o balaceado. Galimatías aparte, decir todo y decir nada a la vez es una de las especialidades de Aldo Fasci.

La otra es salirse de la tangente por la vía rápida.

Escúchelo el lector con esta arenga más propia de motivador navideño en alguna plaza: “Que la gente pueda disfrutar de las posadas y siempre, y lo tengo que decir (apréciese la teatralidad suspensiva del declarante. ¡Qué bárbaro! Cómo maneja la tensión dramática), tenemos que cuidar de no manejar tomados, y que esto sea un ambiente de paz y no de conflicto”.

O sea, de la situación donde en una colectividad de más de tres millones de habitantes cualquiera puede entrar a un bar, antro o restaurant sin saber si será rafagueado por estar en lugar y hora equivocada, Fasci pasa a ocuparse de la campaña antialcohólica para, luego del intermedio, desmentirse a sí mismo por un dicho inmediato anterior.

“No está en riesgo hoy la población” (sic). Paciencia, estimado lector, entiéndase que aquéllo de la hora y lugar equivocados fue quizá solo una calentura pasajera del declarante que luego prosigue encarrilado.

“Los ataques han sido entre prácticamente todos presuntamente ligados a la venta de droga (ni duda cabe que se trata de él, su sintaxis es como su ADN), la inmensa mayoría, los otros han sido de otro tipo, pasionales, etcétera (etcétera por demás traído a escena a la carrera para no tener que dar más razones).

“Un tipo es (sic) ataques ligados a la venta de droga” y otro es pasionales, etcétera. Ahora sí ya, pero ¿podría ilustrar a los ciudadanos cómo llega su Secretaría a tales conclusiones? Y en su caso, ¿qué piensa hacer sobre el caos criminal que ha desatado un nuevo y feroz cártel que hasta ahora no tenía presencia relevante en la entidad? Y ¿por qué ante tal amenaza no retuvieron a la Policía Militar?

La respuesta es preclara. Júzguela usted, acucioso lector, si la descifra: “Es muy importante que la autoridad, todos nosotros, por eso nos juntamos a diario, no incitar (¿o sea que hay autoridades que incitan al crimen o nomás lo dice usted para calar el agua a los camotes?), a atraer la violencia hacia la ciudad (de nuevo: ¿tiene nombres, mi estimado?), o que haya enfrentamientos entre nosotros” (¡Aah! ¿Entonces también adentro del gobierno la cosa está fea? Regáleselo a sus hijos y pase a la historia, licenciado, ponga las denuncias de rigor, ya tiene usted todos los elementos, por lo que se ve).

De ahí a las profundidades dista un mínimo desliz: “Si nos adelantamos con esas informaciones predictivas podemos llevar los problema sociales (¿a dónde, a dónde?) antes de que ocurran los delitos, ¿me explico? (Francamente muy poco, licenciado, pero siga usted). Ya ubicar zonas de riego futuras (¡Qué bruto, plan de ciencia ficción, de plano!). Ya se acordaron programas concretos para ligarlo (sic) a los programas sociales en la incidencia delictiva (…), pensamos que el próximo año podamos tener un sistema que nos haga todos esos algoritmos”. Qué genialidad. Y pensar que todo eso surge a partir de docenas de asesinatos en los últimos meses. Ni duda que hay mentes brillantes que saben lo que los algoritmos pueden resolver. Y AMLO quebrándose la cabeza con su gendarmería.

gcolin@mail.com

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