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Lunes , 17.12.2018 / 07:09 Hoy

Entre pares

El retorno vociferante del ‘Bronco’

Guillermo Colín

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Ha transcurrido el regreso del gobernador de Nuevo León luego de desprestigiada aventura presidencialista. Retorna a Monterrey en medio del repudio ciudadano; curtido en trapacerías electorales que, sin embargo, no le han ocasionado perjuicio más allá de menos de un millón de pesos en una tímida y desvergonzada multa que se atrevió a imponerle el claudicante INE por sus travesuras, en realidad ilícitos tipificados y comprobados, así como lo fue la presunta falsificación masiva de documentos o uso de ellos para fines de obtener su candidatura.

La sanción o juicio político que debería recaer sobre él, la difirieron las mismas instancias al ámbito del Congreso local, en el cual todo apunta a que sus miembros van a servir de interesados enterradores de cualquier delito cometido por él y su equipo. Su reciente ausencia en la Conago (uno de los dos únicos mandatarios estatales que no asistieron para refrendar su apoyo a AMLO) admite otra lectura a la luz de lo anterior que se aparta de la del majadero atrabancado que ni se fija lo que tumba a su paso.

A manera de hipótesis de trabajo puede plantearse que independiente a su efectividad, conviene al PRI y a otros adversarios de Morena (por menguantes que parezcan) tener de repuesto a un gobernador vociferante, que retobe con estridencia a AMLO desde NL.

Gobernador en renta o vocearse como tal, fue lo que hizo Jaime Rodríguez de manera no tan subliminal en su reciente desplante a AMLO por ausencia en la Conago. Ser el único en calificar de “idiotez” la iniciativa morenista para eliminar delegados federales (de los que llega a haber hasta 80 por entidad), no solo fue una impropiedad política y un desliz grosero, también buscó hacerse notar en calidad de político disruptivo a postores que pudieran estar interesados, en la tónica de para lo que sirvió su candidatura: de patiño.

De paso El Bronco refrendó al público su ignorancia sobre la naturaleza de la Conago vendida como mercachifle. Llamó a la Conago “un club de Toby”, lo que en efecto ha sido y cuyas deliberaciones nunca surten efectos, lo cual no es novedad siendo la Conago, como es, solo un foro, un conciliábulo de gobernadores sin representatividad oficial. A él van como dijo El Bronco mismo, a pasear y divertirse en plan de distracción. Sus proclamas, si acaso, son meramente discursivas y nunca vinculantes. De manera que su chantaje de no regresar hasta no ver acuerdos cumplidos suena a alharaca que de paso salpicó a sus colegas. Nadie lo va a extrañar ahí.

Así el blindaje a Jaime Rodríguez contra todo juicio político que en la práctica le ofrece el Congreso local debe verse como necesario en este contexto y probablemente ya ha sido concertado a cambio de prebendas. Para muestra léase este “rollo mareador” del coordinador de los diputados priistas, Marco González, quien señala sin fundamentarlo, que “a lo mucho lo único que pueden poner al titular del Ejecutivo es una sanción económica” y en el colmo del absurdo ofreció voluntariamente la “duda” de que pudiera ser cubierta por Jaime Rodríguez, como si la capacidad de pagarla fuera determinante para imponer una pena.

Delineó una tortuosa ruta a seguir que de seguro apenas arrancará un bostezo al recién reincorporado gobernador nuevoleonés. “Vamos a platicar con las demás bancadas y ver si en el periodo extraordinario puede haber una solución en este tema, o ver si hay un análisis detallado (nótese que para Marco González “análisis detallado” es distinto a una “solución”). O una conveniente tercera opción inmovilizadora que se le antoja al legislador, “esperarnos finalmente si la Federación tomó otra decisión”. O sea… ¿cuál otra esperan si ya la tomaron?

Pero al legislador Cortés, sobre el mismo asunto que eventualmente podría derivar en un juicio político, le encanta “platicar” en lugar de seguir la ley, e inventar excusas extravagantes. Dice: Tendríamos que platicarlo (el juicio político al Bronco) con las bancadas. Jaime tendría que hablar con la sociedad en general (sic) y hacer una reflexión muy seria de todo lo mal que hizo su equipo (sic) y lo malparado (sic) que lo dejaron (de tanta fechoría cometida por sus colaboradores de la que nunca se enteró el pobrecito Bronco), según el alegato de Marco González. Es decir la absolución del Congreso bajo la ley inventada por González pasaría por un gran acto de contrición de Jaime Rodríguez.

¡Ah qué hermosa confesión en la Macroplaza! sería esa: El Bronco, según la inspirada imaginación del legislador ¿legionario?, denunciando a la sociedad en general la delincuencia de sus subalternos, en una liturgia muy seria (que quizá hasta podría bendecir el arzobispo Rogelio Cabrera, ahora que su aliado concertado con Pro-Vida, el tecnócrata Meade, quedó damnificado por el tsunami de Morena), y con el Congreso local avalándola porque “lo que nos concierne a nosotros es trabajar”. Con la chispa legislativa de representantes como Marco González (¡todo un legislador de oro!), el camino de El Bronco luce pavimentado.

gcolin@mail.com

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