• Regístrate
Estás leyendo: El gambito que decidirá el sexenio
Comparte esta noticia

Entre pares

El gambito que decidirá el sexenio

Guillermo Colín

Publicidad
Publicidad

En el juego de ajedrez un gambito es una jugada arriesgada por la cual uno de los contendientes sacrifica una o más piezas a fin de lograr mejor posición. Cabe en cierto grado por analogía decir lo mismo del Presidente electo, quien acaba de anunciar una estrategia parecida con su anuncio de cancelar el NAIM en Texcoco, si bien no acaba de estar claro, si así fue su intención, cómo mejoró su posición política que ya de suyo parecía inmejorable.

Caben muchas precisiones a todo el río de discursos que han vuelto a fluir en torrentes para anatemizar a AMLO al estilo de los días en que se decía de manera desorbitada que él constituía “un peligro para México”.

Apenas unas cuantas voces se han escapado de la histeria de los mercados y de sus apologistas y han hablado con cierta cordura. De manera singular, uno de ellos, el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, aseveró que consideraba una “exageración” decir que México se encamina a una crisis monumental por la decisión tomada. La que una institución bancaria bautizó con acrimonia: “el error de octubre”.

La otra fue la dirigente de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) quien tampoco vio en los indicadores macroeconómicos y en la decisión de López Obrador, motivo de nerviosismo o alarma. No así muchos otros organismos y membretes de sobra como el FMI que fiel a su agenda de intereses y hablando siempre sobre un hipotético futuro, declaró que “podría” cancelar las líneas de crédito recién concedidas a México. Entró así la narrativa antagónica al terreno de las profecías autocumplidas. Mientras más gritaron y presagiaron todo tipo de calamidades que sobrevendría al país, más caía la bolsa y el peso.

La comentocracia criolla y la internacional como el Financial Times, rugió en pleno con singular potencia como megáfono a todo volumen de los intereses afectados. Para ello se valieron de todo tipo de tergiversaciones. En primer lugar, cabe decir que cancelaciones de megaobras las habido a granel en México. Baste recordar una de las últimas: el tren bala México-Querétaro que se le canceló a los chinos a los pocos días del descubrimiento periodístico de los intríngulis de la “casa blanca” peñista, sin que cupiera hasta la fecha ninguna explicación plausible, y sin cuentas claras de cuánto ha costado y sigue costando a México el finiquito, que la última vez que se revisó el tema se encaminaba a tribunales.

Otra, también tristemente recordable por onerosa fue la cancelación de la refinería calderonista a la que ni la barda perimetral terminaron, cuando ya se habían robado (no hay otra palabra) todo el recurso programado para la obra. Y por si faltara enunciarlas, en el sexenio peñista hubo del Programa de Infraestructura 2014-2018, 70 obras que no arrancaron y ocho que abortaron. 7.7 billones de los que no se supo su destino.

Así que parece por lo menos hipócrita y mal intencionado todo el desgarrar de vestiduras de voces plañideras por la cancelación del NAIM.

Omisos del pasado, comentaristas bordaron sobre los pormenores de la consulta que precedió a la decisión, cuando hasta para el más lerdo quedaba claro que se trataba exclusivamente de un sondeo de opinión entre particulares (mal llamado consulta y de seguro no aquella prevista por la Constitución), por supuesto sin ninguna validez legal pretendida o declarada.

El problema es que al anunciarlo el Presidente electo, por el solo hecho de hacerlo, le confirió al ejercicio, ciertamente popular y ciertamente casero en su confección. De este modo, el ejercicio que a mucha gente agradó por ser la primera vez que se tomaba en cuenta su parecer sobre un asunto público, también se contaminó de una polisemia perversa.

Dice el Presidente electo que detrás del proyecto porfiaban todo tipo de intereses inconfesables y que por ello la decisión tomada prefigura el fin de la corrupción y la impunidad.

Qué mejor sería que ya que los descubre, diera instrucciones a partir del próximo 1 de diciembre para que se persiguieran y sancionaran con todo el rigor de la ley por su nombre y apellidos.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.