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Martes , 17.07.2018 / 21:59 Hoy

Entre pares

Discurso rayado

Guillermo Colín

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Las líneas del discurso del gobernador electo de NL, Jaime Rodríguez, y de su equipo, ya lucen deslavadas y cansinas. A escasas semanas de haberse emitido empiezan a repetirse con fruición gratuita. Esto dijo a la revista Forbes hace un mes escaso: "Yo vencí a Los Zetas en mi ciudad con Facebook". Esto repitió antier a Yuriria Sierra de Grupo Imagen: "Yo vencí a Los Zetas utilizando Facebook en mi ciudad". Frases publicitarias de sí mismo, repetidas casi idénticas con treinta días de diferencia.

Al margen de que El Bronco invoque a las redes sociales como la panacea de su invención contra el crimen organizado —mientras como si fuera motivo de orgullo con sobrada ufanía repite lo obvio ("soy un adicto a Facebook")—, podrían sus asesores redecorar su speech antes de que el hombre que promete no sentarse en la silla de gobernador caiga en creerse a sí mismo sus panegíricos.

A semejanza del presidente Peña Nieto que carente de discurso propio trastabilla sin teleprompter, a Jaime Rodríguez ya le hace falta que le redacten nuevos párrafos para armar sus mensajes hasta ahora populistas y de tintes supremacistas innegables: "En Nuevo León soy el hombre más informado porque tengo una red de informantes por todo el estado". "Soy el único ente de este mundo (sic) que tiene un poder así de interacción". La megalomanía por cierto no es un rasgo exclusivo de personalidad; puede observarse también de manera igualmente estrepitosa en Donald Trump, por ejemplo.

Es cierto que no ha sido ni en campaña, ni ahora, particularmente lúcida o aguda la narrativa política del Bronco y de su equipo. Pero sí cabría requerir a sus asesores alguna diversidad en la atonía monotemática de su manejo de imagen, tan posicionada en el público que ya se corre el riesgo de genera brotes de Broncofobia por saturación, habiendo tantos pronunciamientos de importancia pública por esperar de él.

No abona a favor de su imagen, salvo frivolizarla, añadir a su biografía política historias de un Superman chiquito ("vencí solito a Los Zetas sólo con Facebook") antes de ser un independiente. Por eso le sale sobrando recircular su lema, más telenovelero que electoral ("la bondad vencerá a la maldad").

En términos simplemente sintácticos, ya no se diga seudoideológicos ("voy a iniciar la segunda Revolución Mexicana"), el mensaje o el script rodrigueziano, a algunos les da para llorar o reír ("La Raza paga, la Raza manda"). El que junto con otros factores con eso haya conquistado a una mayoría del electorado nuevoleonés deja en qué pensar (de ambos, del páramo político que dejó el bipartidismo y de su equipo).

Léase a continuación esta parrafada reciente del que se supone tiene mayores luces en el equipo de transición del gobernador electo, el futuro "cogobernador Fernando Elizondo" (Jaime Rodríguez dixit), aludiendo al sobreendeudamiento del gobierno saliente de NL: "Aquí lo importante es que no haya más fugas de dinero en el Estado, yo pienso que todos somos Nuevo León, como en la película que decía 'todos somos Esparta' igual aquí... sí habrá contracción de gastos pero habrá una ligera deuda, pero será leve".

Apenas alguien como él mismo, personaje con talla de ex secretario de Estado y de ex gobernador, podría descifrar qué relación supone que hay entre la reducción del gasto público en NL con Esparta en una película, y de ésta con la deuda del Estado (¿?).

El inminente "co-gobernador Elizondo" —quien en su pasado político administró "magnanimidad" (léase impunidad) a los clariondistas—, es afecto a fabricar analogías pueriles, dignas de auditorios semianalfabetas: "Esto de la deuda, de los dineros — explica redundante con paternalismo didáctico—, es como cuando en casa no se completa con el gasto y pagas con la tarjeta de crédito porque no te alcanza, pero al paso del tiempo, uno se da cuenta que la deuda crece, no puedes pagar la tarjeta y tampoco otros gastos del hogar, así fue esta situación...".

Es la quiebra de las finanzas estatales en lenguaje de primaria para Facebook, desde luego, pero uno que desvirtúa lo esencial: ¿entonces la metáfora del que no supo administrar el gasto del hogar con tarjetas de crédito, salva la responsabilidad de Rodrigo Medina, el gobernador saliente que quebró al Estado? O ¿es sólo una sobre simplificación de que NL no completa para su gasto, a efecto de mantener distraído al público, sin entrar al verdadero fondo del problema?

gcolin@mail.com

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