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Entre pares

Congreso de NL, raptado

Guillermo Colín

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De ser ciertas las sorprendentes revelaciones recientes, de la reelecta diputada local de Movimiento Ciudadano, Mariela Saldívar, sobre la existencia de un subrepticio modus operandi que se superpone extramuros al Congreso de Nuevo León en su proceso legislativo, supuestamente libre, soberano, autónomo y apegado a derecho, dejan poco espacio a la más delirante imaginación y prefiguran un escenario inédito de gravísima conclusión: el Congreso de NL está tomado, raptado por una claque de intereses espurios que lo manipulan en secreto.

“Es una caja negra, opaca, en donde las decisiones se toman fuera del Congreso y se van al Congreso a formalizar con diferentes simulaciones en la mayoría de los casos, no siempre. Se simula en comisión, se simula en Pleno, se simula incluso en las mesas de trabajo”.

La diputada Saldívar afirma que conformado por grupos de presión, opera desde las sombras una suerte de Congreso paralelo que determina a priori el quehacer diario del Poder Legislativo, el cual solo sirve de pantalla escenográfica para un devenir legislativo, definido a priori, e impuesto a los diputados mediante tácticas de coerción, chantaje, bullying (como apagar el internet o el aire acondicionado), e incluso hasta amenazas de muerte.

“…En ocasiones, cuando yo votaba de alguna manera o hacía un pronunciamiento que no le gustaba al Congreso, a mis compañeros de mayoría, sí experimentábamos cierto hostigamiento, como cierto bullying legislativo (…) en un año yo recibí dos amenazas de muerte, la segunda inclusive contra un familiar (…) Fue difícil determinar el origen de estas amenazas, porque justo la llamada que yo siento que fue la amenaza más fuerte, ocurría en un momento en donde yo estaba peleando temas que le pegaban al PRI, o al PAN, o al Gobierno independiente”.

Cuesta digerir un escenario así que semeja o replica lo que en otras latitudes se ha dado en llamar deep state. El estado profundo, cuya existencia revelaran en EU, Snowden, Assange y Manning; esa zona virtual, donde fuera de la luz pública, se toman decisiones cruciales no solo de intereses económicos hegemónicos, sino también de corrientes políticas y militares que, al amparo de una supuesta democracia virtual, toman para ellos el control social en sus manos y marcan insospechados derroteros históricos a los países de manera subrepticia, vía instituciones supuestamente democráticas.

Un rumbo a menudo totalmente contrario a lo que desearían los verdaderos representantes populares que son cooptados o forzados para que su voto sea a favor de unas iniciativas determinadas extramuros del Congreso en conciliábulos inconfesables. Hay ejemplos en México y en otros países.

Piénsese en el beneplácito (¿forzado?, ¿acordado?) expresado al nuevo TLC que se sabe incluye un capítulo agropecuario de tal manera lesivo para México, que hará imposible el anunciado rescate Morenista del campo, y sí ahondará su pauperización y la pérdida de soberanía alimentaria. Extrañamente AMLO y su asesor del caso mostraron su anuencia a este nuevo TLC que contiene ese lesivo capítulo de trascendental importancia.

Quien opine que esto linda con una narrativa de política ficción, repase otro caso de estudio que solo viene al caso para ejemplificar instituciones que se convierten en rehenes de poderes a la sombra, las admisiones televisadas de Eisenhower, Clinton, Obama y Carter, quienes por separado en su momento revelaron que se les habían impuesto parlamentos controlados sobre el fenómeno UFO para desvirtuar la atención de la opinión pública sobre el tema, al tiempo que las agencias de inteligencia les negaron a esos presidentes norteamericanos cualquier acceso a sus archivos del rubro. “Esto fue lo que pidieron que dijéramos”, llegó a confesar Obama.

Siguiendo a la diputada Saldívar en el Congreso de Nuevo León, al parecer la cooptación con fines aviesos se lleva a cabo mediante un reguero de dinero en abundancia: “Es delicado decir que se compran (votos), pero yo creo que sí. Nunca vi propiamente un pago, pero sí hay indicios de que la voluntad de un diputado no es totalmente libre. Recibí propuestas de algunos grupos legislativos: ‘Podemos mejorar tus condiciones laborales si te vienes para acá y recibirías tal o cual pago en efectivo por mes’”.

Y cabe preguntarse, ¿quiénes operan este tinglado?, ¿de dónde salen los recursos?, ¿qué intereses persiguen? Contesta Saldívar: “Dentro de los partidos hay liderazgos, que son los que pesan y con los que hay que tocar base. Y ellos tienen, digamos, tentáculos en el Congreso, en el Poder Judicial, en otras instituciones, es como todo un sistema”. ¿Así o más claro?

gcolin@mail.com

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