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Viernes , 21.09.2018 / 15:05 Hoy

Cruzando el Charco

¡Los niños vuelven a los parques!

Guillem Martí

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Ha pasado casi medio siglo desde el lanzamiento de la Magnavox Odyssey. Cuando se conectaba aquella cajita al televisor, éste mostraba una pantalla negra partida en dos por una línea blanca. A lado y lado de la pantalla aparecían unas franjas verticales, también blancas. Éstas podían desplazarse verticalmente gracias a un par de rudimentarios mandos. En la pantalla aparecía un pequeño punto que se desplazaba de una parte a otra.

La gracia del invento estaba en sentarse con un amigo lo bastante cerca de la cajita para no tensar demasiado el cable que la unía a los mandos, mirar fijamente a la pantalla del televisor (que por aquel entonces no era más grande que la pantalla de una tablet) e imaginarse que aquella surrealista imagen monocromática era una pista de tenis.

El Pong no fue el primer videojuego, pero sí que representó el primer gran éxito de las videoconsolas domésticas. Los niños empezaron a abandonar las calles. Preferían quedarse en casa jugando al Pong antes que salir con los amigos. Hasta parecía más divertido jugar con aquel esquemático simulador de tenis que jugar realmente a tenis. Pronto otros grandes éxitos le seguirían. En 1980 se lanzó el Pac-Man. El Tetris llegó en 1984. Un año más tarde el Super Mario Bros revolucionaría el mundo de los videojuegos.

Los progresos tecnológicos permitieron que los videojuegos mejoraran a pasos agigantados. Su destino era dominar el mundo y pronto expandieron su influencia más allá del comedor de casa. Los ordenadores fueron las primeras víctimas. Pero esto no les bastó y en 1989 los videojuegos conquistaron las calles gracias al lanzamiento de la GameBoy.

En 1998, Nokia incluyó en sus aparatos la Serpiente. La conquista de los celulares ha sido, por el momento, el mayor éxito de la industria de los videojuegos. Donde quiera que usted vaya, los videojuegos le acompañan en su bolsillo para garantizarle que nunca más se aburrirá en una sala de espera.

Pronto los videojuegos alcanzaron una calidad que no podía ni soñarse pocos años atrás. En el año 2000 salieron Los Sims. Este jugo permitía formar una familia y organizar su día a día. Se habló mucho de la adicción que desarrollaron los niños para mantener limpia y ordenada la casa de su familia virtual mientras descuidaban su verdadera familia.

La conexión de los videojuegos con internet permitió que el juego no consistiera en competir contra la máquina sino que se pudiera interactuar en tiempo real con otros jugadores. Fenómenos como Halflife o World of Minecraft crearon complejos mundos virtuales en los que los jugadores podían hacer todo aquello que harían en el mundo real si se levantaran del sofá.

También ha mejorado la forma de relacionarse con los videojuegos. Se han empezado a sustituir a los mandos para conseguir una mejor interacción con la máquina. Las pantallas táctiles han triunfado en las consolas portátiles y los celulares. La Eye Toy de PlayStation era una pequeña webcam que detectaba los movimientos del jugador. Este innovador sistema permitía controlar el juego mediante movimientos corporales y no a través del mando. Aparatos parecidos a instrumentos musicales, volantes y pedales de conducción, armas de fuego y otros artilugios permitieron a los jugadores vivir la ficción con un realismo antes inimaginable.

Parece que las gafas de realidad virtual están generando gran expectativa y todo apunta a que serán el producto estrella de las Navidades de este año. Gracias a ellas el jugador se puede aislar del mundo real y sentirse dentro del juego. Mire donde mire la ficción le rodea. El personaje del juego replica los movimientos corporales del jugador. Y cuando se observa las extremidades difícilmente puede discernir si son las suyas o las del personaje de ficción.

La última novedad en videojuegos es Pokemon Go. Nintendo ha recuperado uno de los juegos más exitosos que han existido y lo ha actualizado de una forma completamente innovadora. El juego se desarrolla sobre un detallado mapa de todo el mundo y mediante el GPS ubica al jugador en su posición exacta en el planeta tierra. Éste deberá salir a recorrer las calles para encontrar las criaturas virtuales que aparecerán de repente en su pantalla. Una vez encontradas se activará la cámara de su celular y se podrá observar a través de la pantalla que la criatura se encuentra en plena calle. Será entonces cuando el jugador pueda capturarla. Después tendrá que recorrer la ciudad para encontrar gimnasios donde entrenar a sus criaturas y recolectar ítems esparcidos por las calles que le ayudarán a progresar.

El juego es virtual, pero el mundo donde se desarrolla es el mundo real. Esto obliga a los jugadores a levantarse del sofá de su casa y salir a recorrer las calles. Las madres y padres observan con alegría que sus hijos salen más a menudo de casa, que les acompañan a hacer la compra, que visitan más a sus abuelas, que sacan a pasear sus perros a toda hora, que conocen mejor su ciudad y que abandonan sus insanas costumbres sedentarias. Pero también es cierto que andar por la calle con la mirada fija en la pantalla del celular es peligroso. Algunos jugadores de Pokemon Go ya han sufrido accidentes de tráfico.

La evolución de los videojuegos parece clara. Perfeccionar los gráficos para lograr una nitidez comparable al mundo real. Alcanzar un nivel de jugabilidad que permita elegir entre tantas alternativas como las existentes en el mundo real. Interactuar con el juego con movimientos corporales tan naturales como los que utilizamos en el mundo real. Lograr que los jugadores se comuniquen con otras personas de la misma forma que harían en el mundo real. Influenciar todos los sentidos de modo que el cerebro no pueda distinguir si está jugando o se encuentra en el mundo real.

A fin de cuentas parece que la perfección en los videojuegos aparecerá cuando apaguemos la máquina y podamos disfrutar de todas la virtudes que tiene nuestro querido mundo y las maravillosas personas que lo habitan.

email: guillem.martí.m@gmail.com Facebook: Guillem Martí Twitter: Guillem_Marti Instagram: g.marti

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