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Domingo , 21.10.2018 / 23:58 Hoy

Cruzando el Charco

Llévese mis derechos, pero déjeme la cartera

Guillem Martí

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Hace algunos días, entre los compañeros de trabajo se inició una interesante discusión acerca de cómo se debe hacer frente a la creciente inseguridad en la República Dominicana. Y es que, este país caribeño parece estar contagiándose de la violencia que se vive en las calles de gran parte de América Latina.

Lamentablemente, amigas y amigos mejicanos, a ustedes este tema les debe resultar familiar. Pero para un joven de Barcelona que todavía no hace un año que se trasladó a Santo Domingo, resulta una realidad completamente distinta a la que estaba acostumbrado. Las calles en Europa son tranquilas, uno puede andar por ellas con total seguridad.

Es cierto que también hay robos, pero en muy raras ocasiones se realizan con violencia o con la amenaza de armas de fuego. Sin embargo, me encontré con una realidad muy distinta en mi nuevo hogar. Me chocó ver que todas las casas estaban protegidas con verjas, que los residenciales tenían seguridad privada y que por todas partes había guardias armados.

El simple hecho de poner los seguros del carro antes de salir del parqueo me parecía inverosímil.En la República Dominicana todavía no hay problemas de violencia con bandas o narcotraficantes.

La principal fuente de inseguridad es el creciente número de ladrones de bajo perfil. Individuos que asaltan peatones, vehículos y viviendas. Van armados y no tienen reparos en asesinar a quienes se interpongan en su camino.Cuando los ladrones son sorprendidos in fraganti, los ciudadanos no tienen clemencia con ellos. A menudo los linchan hasta matarlos o los ejecutan a disparos en plena calle.

Cuando es la policía quien captura al ladrón, el resultado acostumbra a ser el mismo.La discusión con mis compañeros empezó a raíz de las declaraciones que el día anterior había hecho el Director de Policía de la región norte del país. Éste, advirtió a los ladrones que “si nos enfrentan, van a pasar a mejor vida”. La contundencia de sus palabras fue celebrada por la mayoría de mis compañeros de trabajo.

Aquello me dejó pasmado. A mi parecer, que un Director de Policía anuncie que va a asesinar a los ladrones es motivo más que suficiente para que sea cesado de su cargo de forma inmediata.

Soy consciente que igual que a mis compañeros dominicanos, a ustedes, amigos mexicanos, mi opinión les puede resultar ingenua e idealista. Y tal vez, más de uno estalle a carcajadas. Aun así, permítanme exponer mi punto de vista sobre el asunto.Es un principio fundamental del Estado de Derecho que todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario.

Le sigue otro principio fundamental que anuncia que nadie podrá ser condenado sin un juicio previo. Y también se debe tener en cuenta que todo acusado tiene derecho a defenderse.Éstos y otros principios del derecho procesal sirven de garantías mínimas para asegurar un juicio justo.

Deben ser aplicados a todos los ciudadanos, sin excepción. Solamente así se podrá lograr que todas las personas sean iguales ante la ley.En los sistemas democráticos existen tres poderes que deben de ser independientes entre ellos. El poder legislativo, que es el encargado de diseñar las leyes que permitirán la convivencia entre los ciudadanos.

El poder ejecutivo, que debe aplicar dichas leyes mediante distintas administraciones a su disposición, entre ellas la policía. Y el poder judicial, a quien corresponde resolver, mediante las leyes vigentes, los conflictos que los ciudadanos puedan tener.Algunos alegarán que se necesita una policía fuerte y que se haga respetar para poder combatir la criminalidad. Señalarán que actualmente las cárceles están demasiado llenas y que cuando se detiene un ladrón es puesto en libertad a las pocas horas. Y por ello llegarán a la conclusión que es bueno y necesario que la policía se tome la ley por su mano y castigue con severidad a los criminales.

Pero la verdad es que si se permite a la policía actuar unilateralmente, la separación de poderes no sirve para nada. El Estado de Derecho deja de estar regido por tres ramas independientes y se entrega el poder absoluto a la policía.

Como dijo Lord Acton “el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Si piensan que sus legisladores, gobernantes y jueces son corruptos, ¿qué creen que pasará si entregan el poder de éstos tres a un solo grupo de gente armada?Quizás al principio actuarán con rectitud y aterrorizarán a todos los ladrones terminando así con la criminalidad. Pero pronto se darán cuenta que pueden ajustar cuentas personales sin que nadie se los recrimine. Podrían asesinar a cualquier ciudadano alegando que han visto como intentaba robar.

Y en un abrir y cerrar de ojos el saqueo y la extorsión a personas y empresas les brindarían los recursos necesarios para perpetuarse en el poder. El totalitarismo se adueñaría del Estado y los ciudadanos podrían irse olvidando de la democracia, de los derechos fundamentales y de todas las libertades de las que gozaban.Los Estados Unidos de América también fueron azotados por la criminalidad a principios del siglo pasado.

Todo el mundo sabía perfectamente que Al Capone era la cabeza de una de las mayores redes criminales de la historia del país. Además, lejos de esconderse, el capo mafioso llevaba una ostentosa vida pública. Fueron muchas las tentaciones de ejecutarlo extrajudicialmente. Pero los estadounidenses sabían que, o le vencían respetando sus derechos, o pronto nadie gozaría de tales derechos.

Tal vez la democracia no sea un gran sistema, pero sin duda es el mejor que la humanidad ha sido capaz de imaginar. La sangre y el sudor de muchas generaciones se han vertido para que nosotros podamos vivir libremente. Es nuestra obligación fortalecer este legado para evitar que las futuras generaciones sucumban bajo el yugo de la tiranía. A veces el camino nos parecerá lento, pero debemos recordar que en este tortuoso sendero no existen atajos. Y cuando usted se canse de recibir golpes y la democracia le parezca injusta, observe la justicia del totalitarismo.


email: guillem.martí.m@gmail.com Facebook: Guillem Martí Twitter: Guillem_Marti Instagram: g.marti

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