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Lunes , 23.07.2018 / 13:38 Hoy

Columna de Gonzalo Oliveros

Sin sal

Gonzalo Oliveros

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Ni un salerito dejaron", responde Jaime Rodríguez Calderón El Bronco a la pregunta que le hace Javier Alatorre sobre el estado de las finanzas en Nuevo León.

Es verdad, como también que es la narrativa necesaria de un gobernador que sigue en campaña.

Rodríguez Calderón sabe que la labia le durará poco tiempo y que los resultados serán exigidos en algún momento por un electorado que tiene una esperanza enorme en la gestión que recién comienza. Ocho de cada diez neoleoneses lo aprueba y le tiene confianza. Cinco de cada diez ve con buenos ojos que quiera ser presidente.

Pero para que el efecto Cenicienta continúe, El Bronco deberá comprobar los malos manejos del gobierno de Rodrigo Medina y, para eso, falta tiempo.

Pidió tres meses para revisar qué puede comprobar de las acusaciones hechas en campaña y ya como ganador. En enero del 16, a dos años de la elección presidencial, el gobernador deberá comenzar a sacar color sobre ese y otros temas.

Porque, en honestidad estricta, El Bronco ha centrado su argumentación en la falta de dinero y el combate a la corrupción y burocracia, pero el desarrollo de gobierno se ha quedado corto. Los problemas de Nuevo León no se solucionan con persecuciones a políticos y rompimiento de relaciones con medios electrónicos -porque, eso sí, su relación con Grupo Reforma es más fuerte que su caballo "Tornado"-.

La inseguridad -a cuyo combate se puso a un militar que fue parte de una cruel charada contra los estudiantes muertos en el Tec- la movilidad -que no se arregla al imponer por ley que los habitantes usen motocicletas, tal como lo hará ahora el gobernador- y la educación -de la cual no se ha dicho nada- son las principales preocupaciones del día a día de los ciudadanos. Pocos parecen tener la valentía o la paciencia de recordárselo al Bronco, que entiende bien, pero no a la primera. Al parecer, todo está en manos de las maniobras que realice Fernando Elizondo (tras la aprobación por parte del Congreso de su puesto) y el Sr. Rentería, mercadólogo de cabecera del hoy gobernante.

Sin la mercadotecnia necesaria que sostenga el aire caliente, la suerte de Rodríguez Calderón se esfumará. Paciente, López Obrador espera eso. Sabe que El Bronco no tendrá la fuerza para ganar la presidencia de México, pero sí para restarle los votos que necesita con urgencia en el norte para poder ganar.

Eso si se convertiría en una verdadera cena de negros...sin salerito.

goliveros@me.com

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