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Sábado , 26.05.2018 / 06:04 Hoy

Columna de Gonzalo Oliveros

Reelección de ideas

Gonzalo Oliveros

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Si algo tiene la política mexicana es esa adicción al poder. Mario Vargas Llosa comentó en aquel coloquio de invierno organizado por la revista Vuelta -donde Paz y Krauze discutían los aciertos obtenidos a partir de las caída del Muro de Berlín y otras linduras-, aquella anécdota de la Dictadura Perfecta, donde no sería un individuo sino un partido el que detentaría el poder ante la rendición de opositores, medios y empresariado.

La diferencia, siempre, es cómo los salientes -sí, esos que deben dejar el trono para ceder a sus sucesores el poder- siempre añoran el regreso. Lo niegan, pero esa necesidad de regresar a recorrer los jardines de Los Pinos es presente.

Y, si bien saben que es imposible regresar -con las leyes actuales-, siempre desean que su influencia se prolonga.

Miren nada más, solo en esta elección se puede ver como parte de los últimos sexenios están presentes en lucha por conquistar, una vez más, la silla.

Vicente Fox está representado en los auxiliares de ese Frankenstein político llamado Frente por México. Entre las indefiniciones de Anaya se encuentran pocos claros como las incorporaciones de Rubén Aguilar y el siempre polémico Jorge Castañeda.

Calderón tiene su equipo -obvio- con Margarita. Quiero ser claro: no significa que ella sea un títere de su marido, sería ruin y estúpido decir eso. No obstante, comulgan en temas fundamentales de política pública. Negarlo sería mentir.

Peña vive en el Meade Team. Sin duda. De hecho, el equipo de Meade y del Presidente es, en realidad, el equipo de Luis Videgaray, grupo que desean vencer no solo Anaya y López Obrador, sino también miembros del Revolucionario Institucional.

No por nada la ecuación es sencilla: al ganar Meade -si pasara-, Videgaray se quedaría con la estructura del partido para tiempos futuros. En caso contrario, los priístas tradicionales estarían muy posicionados en la dirigencia partidista con un objetivo específico: la persecución del peñismo.

Para acabar, el Salinismo estaría en todos los grupos presente de distintas formas. En la guerra intestina del PRI entre el Presidente y el villano favorito, las fichas de Salinas se ven en distintos sitios y bajo diferentes siglas, incluidas -claro- las de MORENA.

Aunque usted no lo crea.

goliveros@me.com

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