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Jueves , 21.06.2018 / 21:42 Hoy

Columna de Gonzalo Oliveros

Legalícela

Gonzalo Oliveros

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José José -ese mítico cantante que ha logrado ejemplificar en sus melodías desde el fútil amor hasta el despecho más aguerrido- logró convertir el veinteavo día del cuarto mes en una fecha imborrable para los románticos.

No obstante, con el tiempo, la acepción "Y me estarás llamando cada 20 de abril" se acerca más a una llamada a su **dealer de confianza que a un interés amoroso.

Ese cambio de país es el mismo que, al parecer, la sociedad ha exigido al gobierno federal en cada foro de discusión sobre la marihuana que se realizó en los meses pasados.

Porque, si bien en los románticos ochenta de José al cuadrado la guerra contra las drogas tenían a inunda sociedad convencida de que la única salida contra la **cannabis era su persecución, treinta años después la historia ha dado otros resultados.

Carteles y políticos corruptos millonarios, consumo a nivel nacional y mundial al ascenso, deshonestidad rampante y millones de dólares invertidos en una batalla que, por todo lo anterior descrito, es perdida.

Cierto, aún en nuestra época, la falta de educación y conocimiento sobre los efectos en todo plazo de la mariguana hacen la legalización un tema punzante. Grupos como el colectivo Smart han encontrado salida a las restricciones más moralistas que científicas al uso de la mota. El gobierno, ante el cambio social en aceptación, ha tenido que virar -más a regañadientes que convencido- hacia otras pautas.

Pero aún falta mucho. Usar mariguana como parte de nuestra libertad no es suficiente. No, no me refiero a la legalización de otros fármacos prohibidos, sino a eliminar la hipocresía social hacia ellos.

No hay, en el Congreso de Jalisco o en los distintos niveles de gobierno nadie que acepte haber consumido mariguana en su vida. El pecado que impide rebajar a un nivel más claro su uso persigue a legisladores que viven aún en la penumbra.

La discusión no ha llegado al fin. Al contrario, apenas iniciará con las preguntas claras de hijos a padres y maestros y la correcta intervención de gobierno, medios y sociedad en general para despejar dudas sobre el futuro de la mariguana en una sociedad que, a golpes, pide mayores espacios de libertad. Eso es lo que debe celebrarse los 20 de abril por encima de aquel pasado hipócritamente conservador que, a excepción de José José, nadie debiera echar de menos.

PORTAPAPELES- Augusto Valencia catalogó como carta de amor mi artículo de la pasada semana. Lo dicho: su ebulliciente ego no le permite ver la realidad donde, tristemente, solo es un payaso en el Congreso con pocos tamaños... de todo tipo.

goliveros@me.com

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