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Domingo , 16.12.2018 / 09:36 Hoy

Columna de Gonzalo Oliveros

La cuarta transformación de Elba Ester

Gonzalo Oliveros

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Ella no se dejó ver cuando Marco del Toro, su abogado, hizo el triunfal anuncio de su liberación. No era necesario: la victoria contra el sistema que le volteó la cara era, casi, completa. 

Elba Ester Gordillo salió por la puerta de su edificio para preparar no solo su retorno a la vida pública, sino también su revancha. No es para menos, la Líder del magisterio creyó que tenía margen de maniobra para negociar con la incipiente administración de Peña en el 2013. Falló en el cálculo y fue encarcelada ante su sorpresa.

Elba había dado auxilio a administraciones priistas y panistas desde la era de Carlos Salinas. Cambiante en sus atuendos pero no en su pragmatismo, la maestra había servido como tapón para movimientos magisteriales y como buena controladora de la organización de trabajadores más grande de América Latina. 

Trabajadores que fueron transformados en operadores políticos. Necesarios para ganar elecciones. 

Por ello, la insistencia sobre la alianza entre Gordillo y López Obrador, alianza que él rechazó en 2006 y, al parecer, repensaría 12 años después.

Lo que es un hecho es que el simbolismo de la salida de Elba Ester el día de la declaratoria de presidente electo a AMLO debiera leerse con otros lentes. 

¿En realidad López Obrador pretendería eclipsar su nombramiento con una acción tan impopular? Más allá de eso ¿Tiene ya el poder para mover judicialmente esa decisión?

La lógica nos diría que no. Cuidadoso de los tiempos, López Obrador no montaría un evento sobre otro a menos que quisiera que el eclipse fuera al revés: que la fuerza de su calificación y la entrega de diploma -según su dicho- logrará acabar, en horas, la indignación popular por la liberación de un personaje con percepción pública tan cuestionable. 

Como sea, ella está libre y las pérdidas personales de estos años no fueron pocas para alguien que creía controlar tiempo y vida de millones de personas. En la política mexicana, esas pérdidas son parte del juego y se deben de asumir como parte del mismo. 

No obstante, Elba Ester ha tenido varios de estos episodios. Desde sus desavenencias con Roberto Madrazo hasta su confrontación con Peña y equipo, lo ganado económicamente parece ser enorme, pero también lo perdido en lo familiar, lo personal y en el prestigio.

El 20 de agosto se verá si Gordillo se retirará de la vida pública o, como ha sido su actividad en más de seis lustros, empuja para transformaciones donde ella gané. Apostaría por la última opción.

goliveros@me.com

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