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Domingo , 22.07.2018 / 00:00 Hoy

Columna de Gonzalo Oliveros

Escenarios hipotéticos de una desastrosa elección (III)

Gonzalo Oliveros

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El artículo de la semana pasada no tuvo la repercusión la respuesta de aquel en donde Andrés Manuel López Obrador ganaba la presidencia es entendible. El hecho de que José Antonio Núñez pueda ganar las elecciones es visto como algo más habitual o, en el lado contrario, más lejano.

Como sea, exploremos la opción c de esta ecuación.

GANA ANAYA.- Al llegar al poder, Ricardo Anaya rompe los acuerdos hechos con el PRD e intenta gobernar solo con Movimiento Ciudadano, no solo por conveniencia hacia la opinión pública sino por -característica en él- oportunismo: puede pelearse con la Ciudad de México pero no con Jalisco. Alfaro debe ser, para Anaya, el fiel de la balanza en el estado conservador más grande de occidente.

El Bronco relincha. Sabe que puede ser bisagra con el nuevo presidente e intenta negociar mejores condiciones ante un panorama complicado gracias a la negativa de López Obrador y secuaces de aceptar su derrota.

La capital tiene otra crisis. MORENA gana pese a la cercanía de Alejandra Barrales. El PRD, con el frente abierto de la ruptura con Anaya, pelea pero sin éxito el resultado.

El PRI entiende la debacle como una oportunidad. Sabe que Ricardo Anaya necesita de ellos pero, a la vez, sabe que no deben confiar en él. Los acuerdos pactados y rotos por el nuevo presidente en el pasado los alertan. No obstante, más sabe el diablo por viejo que por priista: utilizan la cercanía para asegurar posiciones clave de negociación en el Senado y en San Lázaro. Osorio Chong, desde la comodidad de la coordinación senatorial, se convierte en el nuevo líder priista de facto y, desde ahí, intentará convertir la derrota en victoria. Los gobernadores del Revolucionario Institucional hacen un frente que, en Conago y en la vida cotidiana, harán pesada la función pública.

Otra historia es Margarita Zavala y los calderonistas. Acabados en forma pero no en fondo, usan todos los caminos posibles para ser un dolor de cabeza para Anaya quien, fiel a su costumbre, sabe maniobrar para sacarlos del camino. La oportunidad de ser presidente se presenta una sola ocasión y, por supuesto, no la dejara pasar.

Todo, ante momentos de confusión e incertidumbre de la sociedad entera. Escenarios grises en cualquiera de los resultados.

goliveros@me.com

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