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Domingo , 21.10.2018 / 17:01 Hoy

Escenarios hipotéticos de una desastrosa elección (I)

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La mente de un candidato no está siempre en el encendido del triunfo. El nerviosismo y nihilismo se encuentra presente de manera permanente en una campaña. Esta no es la excepción.

Sí, ya sabemos -o tenemos una idea a partir de sus propuestas- como serán los periodos de Anaya, Meade y López Obrador de ganar la presidencia, pero ¿Qué sucede si pierden?

Veamos escenarios imaginarios.

SI GANA AMLO.- El PRI sufre una desbandada al igual que la administración pública, donde funcionarios preparados prefieren ir a la iniciativa privada antes de tomar un recorte enorme de salario conforme las propuestas de López Obrador. El viejo PRI toma el poder de la marca y Osorio Chong -junto a Manlio- opera para tener un gobierno alterno con los gobernadores priístas restantes. Alfredo del Mazo toma un papel preponderante en la defensa del peñismo, aunque amplios sectores del PRI lo culpen a él y su familia de la debacle.

El PAN ve morir al PRD que, en meses, se deshace para, muchos de ellos, unirse a MORENA. Mancera pacta con Claudia Sheinbaum para lograr estabilizar la ciudad y los cuadros violentos dentro de ella. Ricardo Anaya regresa a Atlanta puesto que, pese a recibir una copiosa votación, es repudiado en una guerra donde los calderonistas quieren cobrársela, toda.

Veracruz es escenario de turbulencia ya que el Yunes perdedor no cede junto a su padre y AMLO, que perdona y olvida, no perdona y no olvida la corrupción en el estado. El Bronco regresa a Nuevo León para, desde ahí, convertirse en crítico del gobierno central y amagar con rebeliones empresariales que no tienen eco ya que el grupo de industriales regios no cree en él.

Jalisco tiene otro tipo de relación. Enrique Alfaro sabe que debe gobernar en una sana distancia con el lopezobradorismo y AMLO sabe que Jalisco no es su territorio. Siendo uno de los estados donde perdió la presidencia, el "peje" pacta con el alfarismo no agredirse. No obstante, la insistencia de cambio -real o protagónico- de Alfaro enfurece al presidente López.

Al final, todos vuelven a un juego donde esperan no el 2024 sino el tiempo que el presidente esté en condiciones de gobernar. Condiciones políticas y de salud.

La apuesta final no es que sea desastroso el poder, sino que el desgaste físico acabe con el que, después de 12 años, llegó a Palacio Nacional.

Semáforo para un juego nuevo.

En una semana, los escenarios si gana el PAN.

goliveros@me.com

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