• Regístrate
Estás leyendo: El USB de Lomelí
Comparte esta noticia
Jueves , 20.09.2018 / 02:25 Hoy

Columna de Gonzalo Oliveros

El USB de Lomelí

Gonzalo Oliveros

Publicidad
Publicidad

Los debates entre políticos son similares en dos cosas: lo aburridos y la mala producción.

No importa cuál sea y el presupuesto que se le haya invertido, la producción siempre será magra, torpe y hasta inútil. No hay debate en donde se pueda desarrollar una idea que sea útil al electorado para que tome su decisión el primero de julio.

Hay, sí, ocurrencias. Buenas ocurrencias que levantar la pasión y las publicaciones en redes sociales. Polémica que se logra desde la indignación, la sorna o hasta el chiste involuntario.

El domingo pasado Carlos Lomelí nos dio una de sus ocurrencias. A la mitad del debate ocurrido en Vallarta, sacó una base Airport que, seguro, arrancó de una de sus oficinas y la presentó como un disco duro donde venía la información sobre la corrupción inmobiliaria de Enrique Alfaro como alcalde de Guadalajara.

“Es tanta la información que no cabe en un USB”, afirmó el candidato de MORENA a la mitad del encuentro. Al día siguiente, le pregunté sobre si se había dado cuenta de que presentó un artefacto que no funciona como disco duro en el sentido estricto sino como una base de WIFI y un respaldo entero de computadoras.

Lomelí me respondió que era un simbolismo sobre la enorme corrupción que existió en el periodo de Alfaro y que sería denunciada en horas siguientes.

Así fue, la denuncia sobre “El Dean” apareció, pero sin revelaciones explosivas y la cantidad enorme de datos que necesitaría un Tera (capacidad mínima de resguardo que tiene una de esas bases que, repito, no son discos duros de manera formal) para sepultar la carrera de Alfaro a la gubernatura.

Se entiende: el simbolismo intentaba marcar al candidato de Movimiento Ciudadano como corrupto hasta el cuello.

Marca que, vale decir, se le ha hecho a Lomelí desde hace años. De hecho, era la descalificación que usaban los adversarios de ambos cuando, hace apenas tres años, iban -junto con Alberto Uribe- de la mano.

Se vale la descalificación y la persecución en las campañas. Es práctica común pero, como fue en el caso de Lomelí y del propio Alfaro, no funciona de manera efectiva en los nuevos tiempos.

De la misma forma, una nota periodística intentó frenar el avance de Samuel García en Nuevo León por el delito de portación de familiar prohibido. Tampoco funcionó con los niveles de explosividad esperados.

Parece que el electorado se ha vacunado contra los ataques y los punteros tener teflón hacia eso. El camino debería ser otro basado en planes, efectividad y equipo.

Receta sencilla que sí cabría en un USB.

  goliveros@me.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.