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Columna de Gonzalo Oliveros

Buenos deseos

Gonzalo Oliveros

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La discusión natural de la sociedad ha cambiado de forma vertiginosa en los últimos diez años. La forma en la cual la ciudadanía se enteraba y digería las noticias se ha transformado y, con ello, ha transformado la capacidad de asombro y atención.

Hoy en día dos, tres noticias cubren el ciclo informativo de forma diaria y, al día siguiente, la lista se renueva para saturar a la audiencia a través de memes, chistes, discusiones sin sentido, trolleo y bullying.

Y, de ahí, al infinito.

Piense usted en esta semana, floja informativamente hablando pero que tiene ese ciclo de forma muy notoria. Introduzca una noticia de interés general -el Aeropuerto de Texcoco, la investigación del accidente de Moreno Valle, la nueva casa de Angélica Rivera-, integre una noticia local -parquímetros, multas, contingencia ambiental- y, para rematar, información frívola o de interés de nicho -el escándalo de Ice-E, Coachella, el embarazo de Galilea Montijo-.

Mezcle y listo.

Eso complica la labor informativa y política. ¿Cómo mantener la atención de una audiencia que no le interesa el detalle sino el impulso emocional de una nota? Le aseguro que, hoy, más de uno se quedó con la idea que la esposa de Peña Nieto compró una nueva mansión en California, pese a que los datos legales y hasta de mercado contradicen la información emitida por TV Notas.

Y si en una nota tan fácilmente desmentible se da este fenómeno, imagine en casos de contradicción de tesis o de contraposición de cifras. La era de la posverdad evolucionó a algo más peligroso: la posverdad desechable. No importa ya la información sino lo que nos hizo sentir de forma inmediata. Conforme esa sensación se suma día a día con otras, nuestra reacción a la sociedad se modifica.

Por ello, los fenómenos de fanatismo no están solo basados en la simpatía a un líder, sino en la sensación constante que vamos alimentando a partir de datos que no se solidifican hasta convertirse en información útil.

Como recomendación en este 2019, les pido hagan una pausa en esas tres notas diarias: no se llenen de estímulos alrededor de la nota sino de información que les ayude a tomar mejores decisiones para el futuro.

Un último apunte al respecto: durante la semana, Meade y el equipo de López Obrador se enfrascaron en una discusión sobre las cuentas del aeropuerto. Lo sorprendente: ambas posiciones no han cambiado en el transcurso del último año. Las declaraciones y datos están ahí desde la campaña.

Lo único que cambió es el empaque, donde la sacudida emocional nos hizo ver como nuevo algo que ya existía.

Y eso, es algo peligroso.


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