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Columna de Gonzalo Oliveros

Balance

Gonzalo Oliveros

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El vendaval de López Obrador se llevó las expectativas de muchos y reafirmó lo que muchos niegan reconocer: el modelo de país que se construyó desde mediados de los 80 no es el que quiere el votante, muchos de ellos nacidos años después de esa época. Los millennials y los zetas no saben de la crisis de los 80 y el andamiaje creado desde entonces, pero conocen de corrupción y censura, de matanzas y soberbia, de pactos cupulares y beneficios para pocos.

Con una movilidad social estancada, el país que se dibuja para adelante debe reconocer las enormes brechas que muchos prefieren obviar en el mensaje del votante del domingo.

López Obrador no pensaba en tener esa victoria, su cálculo era más conservador. Tan es así que insistió en no hacer cambios a la constitución los primeros tres años ante el cálculo que tendría que tener negociaciones con un sector político que intentaría bloquear todo. Ese sector está disminuido a distritos, acaso un par de estados, nada más.

La mayoría de la población votante lo convirtió en el garante de la seguridad del que disiente. Curioso: durante años, López Obrador y seguidores exigieron espacios para la libertad de expresión y respeto a la crítica en medios tradicionales y en redes sociales. Ahora, el ganador deberá garantizar esas libertades a quienes, desde ya, buscan resquicios para señalar errores e inexactitudes.

De la misma forma, la respuesta de un sector de fanáticos fue como lo describimos aquí hace algunas semanas: cuchillos largos para el crítico. Exterminio social a quien instente señalar un yerro. Las mismas prácticas que sufrieron ahora implementadas por ellos. El mundo al revés.

A una semana, comenzaron los ajustes. Empresarios alineados luego del ataque y equipos que se refinan luego de la elección. Ebrard reaparece en mejor puesto que en la campaña. Es natural: dentro del proceso, su aparición en el gabinete hubiera sido oportunidad de ataque en convoy de la línea 12. No duden que eso pasará con otros miembros del equipo compacto de AMLO.

El viento electoral se llevó a Kumamoto, Brito, Castillo y Clouthier, entre otros independientes. Era de esperarse en un ambiente distinto a una elección intermedia. Los candidatos independientes -sin estructura electoral sólida como los partidos- se evaporan en elecciones presidenciales. Excepciones hay -como Miguel Treviño-, pero seguro veremos a Pedro en 2021 para Zapopan. No podrán vencerlo.

Por último, Enrique Alfaro será -junto, sí, al Bronco- una fuerza de contención a la ola morenista. Ola que tratará de ahogarlo a partir de la presencia local comandada por el antiguo aliado Alberto Uribe.

La historia se repite.

goliveros@me.com

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