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Columna de Gonzalo Oliveros

Alfaro y el desgaste

Gonzalo Oliveros

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Enrique Alfaro causa todo menos indiferencia, lo que ocasiona un desgaste rápido ante la multiplicidad de críticas que ocasiona una figura polémica como la suya. Polémica y protagonista.

En más de una ocasión he mencionado cómo, en el sistema de Movimiento Ciudadano en Jalisco, Alfaro es el astro en el que gravitan los demás miembros. De la luz que refleja el Alcalde de Guadalajara -luz de rebote de reflectores y acciones- viven muchos de sus colaboradores y, también, de otros miembros del partido naranja.

No obstante, al no recibir la misma atención tampoco resienten los golpes que, momento a momento, con causa o sin razón, recibe el virtual candidato de MC al gobierno de Jalisco.

Con ello, hay pocos que le entran a la defensa de la percepción negativa que puede generar el estilo directo del presidente municipal.

En esta semana, las afirmaciones de Alfaro sobre medios que "friegan y friegan" y el "no somos iguales" valieron críticas y columnas. No obstante, se perdió contexto que habla, de forma puntual, de la relación de medios y el poder.

Cierto, el periodismo debe ser incómodo al poder al exponer aciertos y errores. De hecho, señalar con vehemencia los errores debe ser obligación del reportero: evidenciar la mentira y perseguir al embaucador. No obstante, Alfaro dirigía su crítica no a ese tipo de reportero sino a aquel que basa su agenda noticiosa en el beneficio económico que recibe su medio desde el poder.

La discusión de cómo gobernantes y medios se involucran en una relación casi romántica desde el interés del dinero es el verdadero motivo a reflexionar. En cambio, leo críticas y observaciones que obvian el elefante en la sala porque o la perspectiva funciona para el golpeteo o porque beneficia otro proyecto político. La miopía en este caso no me la creo.

Como sea, Alfaro sabe que es protagonista y le gusta, pero el desgaste lo vive solo y quienes debieran ser su pararrayos son su ancla que le impide no sólo navegar sino que pueden hacerlo naufragar.

Pareciera que muchos cercanos a él sienten que el teflón durará para siempre y ya saborean huesos y puestos en el 2018 sin entender que la política es el arte de colapsar planes ajenos. El PRI estatal -pese a los dilates y estupideces de su comunicación en redes sociales- y, ante todo, su líder natural en el estado, esperan pacientemente el momento de lanzar un misil ante un Alfaro confiado y desgastado. Esto, acompañado -o no, según la negociación hacia la elección- de un Acción Nacional que se ve como bisagra natural y no como opción política real.

Ahí sí, todos son iguales.

goliveros@me.com

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