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Jueves , 18.10.2018 / 05:11 Hoy

Columna de Gonzalo Oliveros

2017-09-08

Gonzalo Oliveros

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El sábado, Pedro Kumamoto dio el segundo paso no de su carrera política sino del destino de Wikipolítica: abrir la baraja para él y otras tantos que pertenecen a un partido sin financiamiento público y que, desde él, pretenden cambiar la perspectiva.

Lo hizo en un mitin muy parecido a las típicas asambleas partidistas pero sin el tufo de asistencia obligatoria, eso hacía el matiz.

Dentro de los anuncios de ese sábado -en el que rescato las posibilidades de Susana Ochoa para convertirse en otra diputada independiente en el congreso de Jalisco-, Pedro dio a conocer su intención de ir por un escaño en el Senado.

Sus partidarios le aplaudieron y apoyaron. Era lo obvio: Kumamoto no podía ni quería quedarse en el congreso que cambiará dimensiones y balances en 2018. La agenda del diputado se destapó como lo que muchos dijimos desde un inicio: más nacional que Distrital. Nada raro pero ya clarificado.

Al mismo tiempo, los mismos que aplaudían a Pedro Kumamoto por esa decisión condenaban el viraje de Movimiento Ciudadano para crear un Frente Amplio con el PAN y el PRD. Agua y aceite encharcados. La ira de redes sociales señaló el cambio de juicio de Enrique Alfaro hacia las alianzas con ambos partidos.

Siendo honestos, PAN y PRD estaban ya aliados con MC en Jalisco. No con la estructura pero si con sus militantes o ex militantes, muchos de ellos en busca de hueso para subsistir en la complicada escena política.

Jalisco es, para el Frente, pieza fundamental. López Obrador no tiene una presencia importante en el estado y el PRI arrastra tanto la popularidad que tiene Aristóteles Sandoval -grande en diversos puntos de Jalisco- como -paradójicamente- las pifias propias del Revolucionario Institucional en todos niveles. Esta combianción hace competitivo al partido en el poder, pero no a Acción Nacional que en el estado es muerto en vida.

EL hecho es que nos gusta medir con dos varas: al político que admiramos y aquel que nos ha decepcionado, condena y vítores según nuestro sentir cuando, en realidad, lo que debe hablar por ellos son las acciones. Aciertos y errores, contradicciones y congruencia.

Men cualquier caso, ambas acciones arrancar un reloj electoral más adelantado y rápido que los tiempos priistas que, en extraño cálculo, pretende contener los ánimos hacia 2018.

A ver si lo logran.

goliveros@me.com

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